BOLETÍN DE MÚSICA CUBANA
ALTERNATIVA
Edición
no. 29, abril de 2007
La presente publicación electrónica se apoya en
una antigua y aún vigente tradición periodística: el derecho de cita. Los que
soñamos por la oreja apela a colaboraciones originales para este boletín y a
todo material informativo encontrado en los medios de comunicación, a propósito
de promover y analizar lo concerniente a la escena de
Una fiesta caribeña
Por Joaquín Borges-Triana
Leonardo Acosta: Quijote de la
música afrolatina
Por
Rafael Bassi Labarrera
Habana Abierta: El reencuentro en
el documental cubano
Por
Laura Redruello
Javier Zalba. La mayor parte de mi
vida la dedico a estudiar
Por
Oni Acosta Llerena
Yotuel: "Aún queda Orishas
para muchos años
Por
José A. Neketan
Roberto Fonseca: «Mi política es
la música»
Por
Pedro Calvo
NG
Por
Rafael Lam
Informaciones y comentarios acerca
de…
Lanzamiento de libros de Olavo Alén y Jesús Gómez
Cairo, reconocimiento a Omara Portuondo en Ciego de Ávila, celebración de
América Cantat y del festival de fusión “Piña Colada”, II Congreso Música e
Identidad en el Caribe, actuales planes de Mara y Orlando, Premios Cuerda Viva
y Adolfo Guzmán, próximos conciertos de Luisa María Güell, Meme Solís y Vanessa
Formell, nuevos CDs de Orquesta
América, Lázaro García, Harold Gramatges, Roberto Fonseca y Mario Darias, y
mucho más.
La siempre virtuosa Camerata Romeo
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Por
Humberto Manduley López
Rutas de una jornada
Por
Michael H. Miranda
Leonardo García canta a su público
Por
Joaquín Borges-Triana
¿ Música de Concierto en los
previos de Holguín
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Pablo Milanés. Los desafíos de un
trovador
Por
Cristian Vitale
Del
otro lado del sol
Generación X
Ahorcados de créditos
Bolero
Por
Samuell Águila
Reseña de los discos:
Habana Blues (Habana Blues), Akapelleando (Sampling), Flauta virtuosa (Niurka González).
Leonardo
García. Concierto De paso por el Sol
Por
Yamil Díaz Gómez
José Raúl García. Entre el cantar
juglaresco y Compay Gallo
Por
Joaquín Borges-Triana
Hortensia Upmann: Una de las
grandes pedagogas del piano cubano
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Los Meme: ¿nostalgia o
trascendencia?
Por
Raúl Fuillerat Alfonso
EDELMIRA EN EL RECUERDO
Por Zenovio Hernández Pavón
In this
issue
By Joaquín Borges-Triana
Robin Moore. Music and Revolution: Cultural
Change in Socialist Cuba.
By José A. Gómez-Davidson
Chucho Valdés And The Birth Of
Irakere
By Chris May
Por segunda
ocasión, quien esto redacta ha tenido la posibilidad de visitar República
Dominicana. Como que “los que soñamos por la oreja” somos una familia, uno no
puede andarse por las ramas y hay que decir las cosas tal y cual son. Por eso,
no queda otro remedio que expresar que, después de esta segunda experiencia,
corroboro la idea que tuve en el 2002, cuando pisé por primera vez el suelo
dominicano: aquel país es lo mismo que Santiago de Cuba y Guantánamo, con la
diferencia de que allí uno se puede tomar toda la coca cola del mundo (por
supuesto que nunca se acaba) y por cualquiera de las calles de ciudades como
Santo Domingo y Santiago de los Caballeros circulan muchos pero muchos más
carros que en su conjunto por nuestras dos provincias del oriente cubano. Por
lo demás, la amabilidad y gentileza de aquel hermano pueblo es sencillamente proverbial
y para quienes vamos de aquí en visita a dicho país, las atenciones y los
gestos solidarios son a toda hora.
En la presente
edición de nuestro “bole” se recogen varias informaciones a propósito del II
Congreso Música e Identidad en el Caribe, que sesionara en Santiago de los
Caballeros entre el 13 y el 15 de abril, dedicado al tema del son y la salsa. Empero,
una de las cosas más hermosas de este evento y que lamentablemente no aparece
en ninguno de los tantísimos servicios informativos generados a propósito del
encuentro, fue que allí pudimos compartir en plena armonía y total respeto, cubanos
representantes de los moradores tanto del sur como del norte del malecón, en expresión
de esa Cuba transnacional, plural, políglota y transterritorial que en materia
de música y de cultura en general se ha ido conformando, como el jardín de los
senderos que se bifurcan al que se refiriese Jorge Luis Borges.
Así, como
conferencistas o ponentes en el Centro León de Santiago de los Caballeros estuvimos
“cubaniches” llegados de Cuba, México, Puerto Rico o incluso, compatriotas residentes
en la propia República Dominicana. Dada la buena onda que todos compartimos, no
me privo de mencionar los nombres de quienes comprobamos una vez más que es
mayor el número de cosas que nos unen que el de las que nos separan: María
Teresa Linares, Danilo Orozco, Cristóbal Díaz Ayala, Olavo Alén, Mireya Martí,
Mivian Ruiz, Mercedes Cruz Jorge, Grizel Hernández, Liliana Casanella, Rolando
Pérez, José Cuenca y un servidor. Esto sin olvidar que allí también estaban con
los antes mencionados, otros nacidos en esta tierra, como Marisa, la esposa de
Cristóbal, Cuca, la compañera de Johnny Pacheco, músicos como Chucho Valdés,
Pancho Amat y Eduardo González, o periodistas como Alfonso Quiñones. En fin,
para cuantos asistimos al II Congreso Música e Identidad en el Caribe, el mismo
resultó una fiesta de esas que no se olvidan.
Joaquín
Borges-Triana
Por Rafael
Bassi Labarrera
Encontrar un
texto de Leonardo Acosta me sigue produciendo una gran emoción. Igual me
sucedió cuando me inicie en estos ajetreos de indagar sobre la música popular.
Sus esclarecedores escritos van mucho más allá de la reseña histórica y nos
incorporan en una “descarga conflictiva” con puntos de vistas audaces
que nos alientan a meditar y a reflexionar en torno a la problemática de los
géneros musicales del Caribe.
Recuerdo
que cuando los organizadores de Barranquijazz anunciaron que para la tercera
versión del festival internacional de jazz de Barranquilla en septiembre de
1999 vendría una numerosa delegación cubana que contaría con la presencia de
algunas de las legendarias estrellas participantes en el famoso proyecto Buena
Vista Social Club, ganadores del premio Grammy 1998; como a todos los amantes
de la música cubana me embargó el júbilo, pero la alegría fue mucho mayor
cuando supe que haciendo parte de esa comitiva musical vendría don Leonardo
Acosta. Inmediatamente me di a la tarea de establecer contacto con él; y en una
comprobación de la máxima trotskista del desarrollo desigual y combinado le
envié vía Internet un extenso cuestionario.
Al
saludarlo al momento de su llegada al aeropuerto Ernesto Cortissoz y luego de
las correspondientes presentaciones, me hizo entrega de sus respuestas escritas
en su vieja y querida máquina portátil que años después tendría oportunidad de
conocer en su apartamento del habanero barrio del Vedado y con el fino humor
que lo caracteriza me dijo: “Aquí te entrego el examen”.
Desde
ese día hemos mantenido una fraternal relación.
Debo
confesar que sentí una extrema felicidad cuando recibí la noticia por correo
electrónico que el Ministerio de Cultura de Cuba había otorgado a Leonardo Acosta
el Premio Nacional de Literatura de 2006. Me conmovió muchísimo su discurso de
aceptación, donde haciendo gala de su humildad Leonardo Acosta dijo: “A mis años un premio de
esta envergadura se reciba mas bien con parsimonia, con la discreción que exige
la humildad, sin alardes triunfalistas ni celebraciones
a bombo y platillo”.
En sus
Palabras de Elogio al Premio Nacional de Literatura 2006 decía el escritor
cubano Reynaldo González que Leonardo Acosta “Cuando escribe, musicaliza.
Sus páginas nos traen una partitura de sorpresas y transiciones. Parecería que
las palabras se le llenan de acordes para hallarle sentido al sinsentido, penetrar
en la historia desde la idiosincrasia. La suya es una escritura aleatoria,
inconforme con los caminos trillados y las fijaciones que más que enriquecer, constriñen”. Destacaba igualmente el
poeta González la rica diversidad en la obra
ensayista de Leonardo Acosta y su espíritu renovador: “En su mesa de
trabajo los asuntos que lo inquietan hallan un tratamiento profundo y documentado,
sin que le falte la sal de la polémica, sin acceder a caprichos o modas. Su
interés denominador es un conocimiento ambicioso de los historiado y lo
inmediato, lo popular y lo culto aunados en un cuerpo único y múltiple, el de la
cultura cubana”.
Ahora
tenemos el privilegio de observar en una publicación de la editorial
Armado con su
incisiva pluma, Leonardo Acosta cual caballero andante, derrumba en la primera
parte de este libro titulada Visiones y Mitos, unas cuantas leyendas y fábulas
del mundo de la farándula que oscurecen la historia de la música popular del
Caribe, iluminando el camino y ofreciéndonos nuevas visiones. Afirma Acosta que
“Existe una
necesidad real de liberarnos de innumerables mitos y dogmas que con el tiempo
han ido saturando y desvirtuando toda nuestra
musicografía”.
Precisamente un dogma muy extendido es el relacionado con agrupar
en complejos a los ritmos populares, discusión que aborda en la parte denominada
De los complejos genéricos. Luego en Música y Cultura Popular Cubana nos
muestra algunas pistas para seguir en la exploración de la cultura caribeña.
Como diría un aficionado a la tauromaquia, en los ensayos Los Inventores de
Nuevos Ritmos y Realidad sobre Cachao y el Mambo, corta rabos y orejas, usando
como premisa fundamental que “Esta comprobado que casi nada surge de una sola fuente ni
nadie crea nada por si solo”.
Encontramos
en la segunda parte titulada Visiones y Confluencias, interesantísimas miradas
sobre el intercambio musical cubano con el mundo en los capítulos
En la
parte tercera titulada Visiones sobre la música tradicional, Acosta nos expone
importantes enfoques sobre la vigencia de la denominada música comercial en los
capítulos: Buena Vista Social Club y las trampas de la nostalgia de la
popularidad y Sabor a Bolero: algunos interrogantes acerca del bolero. Cierra el
libro la parte cuarta titulada Visiones sobre Salsa y Timba mostrando dos
ensayos relacionados con el movimiento de la salsa, su curiosa incidencia en
Cuba y las nuevas tendencias bailables de la música cubana.
Seguramente
algunas de las opiniones expresadas por el Maestro Leonardo Acosta en este
libro van a provocar cierto escozor y hasta rechazo por parte de los espíritus
tradicionalistas y conservadores. Pero los investigadores y lectores avezados
van a encontrar en su interior una cantera de información útil y certera como
solo podría formularla uno de los grandes musicólogos cubanos de todos los
tiempos.
Curramba,
Marzo 2007
OTRA VISIÓN DE
PRIMERA PARTE-
1. TODO
EMPEZÓ ANTES
2. DE LOS
COMPLEJOS GENÉRICOS
3. MÚSICA Y
CULTURA POPULAR CUBANA
4. LOS
INVENTORES DE NUEVOS RITMOS
5.
SEGUNDA
PARTE- VISIONES Y CONFLUENCIAS
1.
2.
INTERINFLUENCIAS Y CONFLUENCIAS ENTRE LAS MÚSICAS DE CUBA Y LOS ESTADOS UNIDOS
3. EL IMPACTO
DE 1898 EN
4. JAZZ
AFROCUBANO Y AFROLATINO
5.
6. TECNO,
SONIDO Y RUIDO: DE VARESE A
TERCERA
PARTE- VISIONES SOBRE
1.
POPULARIDAD, UTOPÍA Y REALIDAD DEL BUENAVISTA SOCIAL CLUB
2. SABOR A
BOLERO: ALGUNOS INTERROGANTES ACERCA DEL BOLERO LATINOAMERICANO
CUARTA
PARTE- VISIONES SOBRE SALSA Y TIMBA
1. UNA
PELEA CUBANA CONTRA
2.
Por
Laura Redruello*
Hablar de
emigración y de exilio implica hablar de tensiones morales, dramas de
conciencia, partidas, reencuentros o frustraciones. Aunque todos ellos parecen tópicos
ideales para la proliferación de muchas obras artísticas, lo cierto es que
durante muchos años la emigración y la condición de emigrado supusieron para la
cultura cubana la entrada a una zona marginal innombrable sin cabida dentro de
Habrá que
esperar hasta bien entrados los años 90 para que una buena parte de la
producción artística comience a afrontar el tópico de la emigración desde sus
más diferentes facetas y con la profundidad que merece. Los nuevos
acontecimientos sociales, económicos y políticos que marcan el Período Especial
y la nueva línea de diálogo con el exilio retomada en esos años por el
gobierno, desembocan en una incipiente apertura discursiva que convierte el
tema de la partida en uno de los más habituales de la gran pantalla de cine del
Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
Sin embargo,
afirma Désirée Díaz que aunque los 90 abren el cine a nuevos conceptos que
logran romper con las miradas negativas que habían prevalecido hasta el momento
en el tratamiento del exilio, proponiendo un enfoque más humanista, la gran
mayoría de las películas continúan marcadas por dos sentimientos claros: el de
la nostalgia y melancolía del emigrado, que marcan tanto su salida como su
regreso, y el de la pérdida que conlleva la partida. Afirma la crítica que en
el cine cubano, incluso en los 90, al que vuelve a
“La vuelta a
Cuba finalmente, siempre queda como un simulacro de recuperación, una
representación donde la apropiación de espacios, de ámbitos, modos, permanece siempre
en el terreno de los simbólico, sin poder sobreponerse a la imagen mítica de
Díaz apoya
este argumento con un detallado análisis de obras como Laura, cortometraje de
Ana Rodríguez incluido en Mujer transparente (1990), o Reina y Rey (1994) de
García Espinosa. Si la autora hubiera escrito el artículo algunos años después,
sin lugar a dudas hubiera incluido nuevas películas, como Miel para Oshún
(2003), el primer trabajo en formato digital de Humberto Solás, donde el
protagonista, Roberto, casi un turista más en
“¿Qué es lo
que creen ustedes que ha sido mi vida? ¿qué he tenido una vida feliz? ¡Pues no!
No sé quien soy; si cubano o americano, si de un lado o del otro [...]. Ustedes
por lo menos saben quienes son. Aunque esto esté malo, aunque tengan problemas.
Ustedes se entienden. Pero yo...yo soy la nada. Mira que me hace ilusión venir
aquí, a la tierra donde nací, a encontrar mis raíces, a encontrar a mi madre.
¡Coño! Y nada. ¿Qué he encontrado? ¡Nada! La nada se encuentra con la nada.”
La distancia
se traduce en vacío, estableciéndose una clara equivalencia entre
“fragmentación” y “nada”. La tristeza, el silencio y la lágrima, códigos habituales
del género melodramático, toman protagonismo en todas estas obras que tratan el
reencuentro con la nación. La identidad fragmentada o en tensión de los que se
fueron, se convertirá en la gran “limitación” que hará del viaje de vuelta una
estancia incompleta. Este panorama hace natural el pesimismo de Désirée Díaz
quien, después de analizar el regreso de Carmen, la protagonista de Reina y Rey
o el de la amiga de Laura en Mujer transparente, acusa a los directores cubanos
de seguir representando al emigrado, exiliado o no, nacido acá o allá, siempre
como el “otro”, aludiendo a la escisión insuperable, no sólo fílmica, sino
todavía real, con el que se fue de Cuba: “Esa escisión, esa ruptura, costará
muchos años restituirla, si acaso es posible. Mientras sigamos aferrados a
seguir representando un papel, mientras no asumamos totalmente la realidad, y
los encuentros no sean más que fabulaciones, como en este caso, no habrá regresos
posibles”.
Como siempre,
las grandes evidencias se desarman si apartamos la vista del gran relato de la
pantalla para volver la atención hacia otros discursos periféricos o más
minoritarios realizados por algunos directores que abordan esta misma
problemática, la del regreso, desde la especificidad de sus condiciones de vida,
su trabajo y su experiencia. Son las nuevas generaciones de cineastas, desde el
formato del video, las que se han mostrado capaces de romper con ciertas
“limitaciones” conceptuales en torno al exilio que hasta ahora se habían
reflejado en las grandes producciones del ICAIC.
Un claro
ejemplo de esto es el documental Habana Abierta (2003), dirigida por Arturo
Sotto y Jorge Perugorría. El documental propone una visión muy diferente con
respecto al reencuentro con una generación que se marchó, y rompe con la idea
del exilio como pérdida y desarraigo. El distanciamiento no implica una irremediable
desarticulación del yo, ni como ser individual, ni social. La partida se
plantea ahora como una subversión potencial de la nacionalidad; un modo de
mantener conexiones con más de un lugar al tiempo que se practican formas no
absolutistas de ciudadanía que posibilitan y enriquecen el reencuentro con la
patria. Los protagonistas del documental son “Habana Abierta”, un grupo de
músicos que vivieron en Cuba hasta comienzos de los años 90. El origen de esta
agrupación está en lo que se conoció como “13 y
A pesar de
esto, existían múltiples peñas por toda
“Cuando la
palabra alternativo no estaba de moda en ninguna parte, la cultura que se
gestaba en la peña era alternativa, contestataria, fresca […] Nunca hubo más de
cincuenta personas en 13 y 8 por falta de difusión. Un día le dijeron a la
directora del pequeño museo Municipal de Plaza que suspendiera la actividad
pues se iba a dar un concierto de Silvio Rodríguez en el estadio
Latinoamericano, y cuando los integrantes del grupo llegaron a organizar la misma
se encontraron con el local cerrado. Increíblemente, el público que fue ese
día, a pesar del “macroconcierto” que requería a toda la población presente, quiso
que se diera la peña, y fue cuando se decidió hacerla en la calle.”
Lo cierto es
que la peña de 13 y 8 se clausuró cuando las canciones que se entonaban allí
comenzaron a trascender. Las reuniones pasaron a celebrarse en casa de amigos y
familiares o en sitios abandonados, como el Anfiteatro del Parque Almendares,
siempre sin permiso oficial. Por esa fecha Boris Larramendi cantaba temas como
“Marchen bien” donde se reflejaban algunas de las incertidumbres y desilusiones
de una generación a la que le había tocado vivir los años más duros del Período
Especial:
“Marchen bien,
mira marchen bien,
y cuidado no
se me calienten, que si vamos a estar aquí,
no hay donde
escoger, así que no inventen.
Esto flota
porque ellos lo vigilan.
No preguntes
más, que sabes tú.
Si te atreves,
vienen y te fumigan:
Por eso di sí,
sí, ¡ya! Y muérete mayor. (“Marchen bien”)”
Habana Abierta
representaba a toda una generación de jóvenes producto desconsolado del
"hombre nuevo" que el socialismo cubano quiso construir. Todos ellos eran
fruto de
Durante mucho
tiempo su música no sonó en las emisoras de radio. Los integrantes del grupo se
fueron marchando de Cuba con la intención de buscar un apoyo y una promoción
que no encontraban en
La música de
la banda constituye, tal como explica Enrique del Risco, “una actualización
agresiva de la verdadera tradición de la música cubana: la de mirar con igual
intensidad hacia adentro y hacia fuera, conscientes de que ese adentro había
sido alguna vez un fuera africano o europeo”. Las letras hacen referencia a los
problemas de su generación, sus vivencias en
En el mes de
enero del año 2003 y gracias a la iniciativa de todo un grupo de trovadores,
directores e intelectuales cubanos compañeros de generación de la banda,** se
organiza el primer concierto de Habana Abierta en la capital habanera, tras más
de siete años de ausencia en sus escenarios. Aunque durante esos días los
componentes del grupo se presentan de manera individual en diferentes
escenarios de
El documental se
abre con la imagen de la banda llegando al Cristo de
Pero ante
todo, tratarán de enfatizar ante la ciudad, y ante el mismísimo Cristo, que
Habana Abierta tiene su origen en Cuba, que parten de la esencia cubana musical,
la timba, la trova o la rumba, pero que se ha enriquecido fuera y que en este
crecimiento se ha producido gracias a la asimilación de nuevas influencias y
vivencias que han ido integrando a su repertorio. La banda habla de la hibridez
de su música, irremediablemente impura, que fusiona
El discurso y
los testimonios del grupo a los pies del Cristo se convierten en el hilo
conductor del documental, fragmentado por una gran cantidad de planos diferentes
que van mostrando el recorrido de la banda por la ciudad y su posterior
actuación. La inmovilidad de la gran figura contrasta con el movimiento de la
cámara que se mueve junto a los músicos, de dentro a fuera, de arriba abajo o
de derecha a izquierda, con constantes “viajes” a los más diversos rincones de
la ciudad, recogiendo el ritmo imparable de una Habana que sigue vibrando
dispuesta a incorporar a su propio ser lo que llega desde afuera.
Los directores
se alejan del discurso del melodrama y la nostalgia sustituyendo la lágrima, el
desgarramiento y el trauma por el humor y las bromas de una generación que se
enfrenta al pasado con conexiones emocionales pero sin resentimiento. Arturo
Sotto y Jorge Perugorría enfatizan en el documental que estos chicos no han
abandonado los hábitos que los identifican con el resto de los cubanos: siguen
bebiendo Ron Paticruzado, guarachean en el Parque Lennon, no se preparan para
el concierto en un hotel, sino que lo organizan con espontaneidad en una casa
del Vedado y, además, después de su actuación, dejan claro que no irán a ningún
hotel a “parrandear”, sino que “beberán un ron en el muro del Malecón”. Ninguno
de ellos se representa como “turistas en su propio país”. No hay maletas, ni
regalos, ni taxis. El regreso tampoco es amargo, ni problemático, ni irreal.
El concierto
que ofrece Habana Abierta en
La actuación
de la banda acapara el máximo protagonismo para mostrar el recibimiento del
público y exponer de forma clara cómo Habana Abierta nunca ha dejado de formar
parte de Cuba ante los ojos de los habaneros que permanecen en
Si los diez
años de ausencia de la amiga de Laura en Mujer trasparente o los veinte de
Carmen en Reina y Rey nos mostraban cómo el desgarramiento emocional y el
desarraigo de las protagonistas impedían, o al menos dificultaban, el encuentro
no físico, sino afectivo, con las contrapartes (Reina o Laura), Habana Abierta
expone todo lo contrario: la ausencia física del país no impedirá el abrazo de
la nación a los que se marcharon, sino todo lo contrario.
El público
cubano se reconoce más que nunca en ellos, enfatizándose así el hecho de que a
estos jóvenes el distanciarse físicamente del espacio geográfico de la nación
los ha hecho hacerse más cubanos y conectarse más estrechamente con su público.
Como evidencia, el video muestra el bullicio de un auditorio empeñado en
reafirmar la cohesión del encuentro. Miles de jóvenes unen sus voces a la de
Vanito cuando éste canta que “ya no es lo mismo que cuando éramos fiñes,
pioneros por el comunismo, ilusión de cosmonautas” o a la de Kelvis cuando éste
reclama “un cachito pa’ vivir”, terminando por “invadir” el escenario y
eliminando así cualquier barrera que pudiera separarles del grupo.
Los
espectadores no “asisten” al concierto sino que lo “viven”, rompiendo con la
forma tradicional de “espectáculo”, donde el que “actúa” se sitúa “arriba” y el
público abajo. Habana Abierta muestra cómo la audiencia se convierte en “actor”
por unas horas. La inversión de papeles se puede dar en cualquier momento. Los
de arriba, abajo y los de abajo, arriba; o incluso los de dentro, fuera, y los
de fuera, dentro. El documental se convierte en el espejo de jóvenes y no tan
jóvenes habaneros que convierten la música en un medio propio para abogar por
la inclusión y la apertura, y que pretenden superar la frontera excluyente
entre el adentro y el afuera.
Habana Abierta
son todos y todos son Habana Abierta, porque el curso de esta fiesta sólo puede
vivirse de acuerdo a las leyes del pueblo, es decir, de acuerdo a las leyes de
la libertad y no a las del propio “recinto”, idea que se expone en el
documental cuando una asistente pide al vigilante de la puerta que se salte las
“normas” que regulan el funcionamiento de
El video
finaliza de nuevo en lo alto de la bahía donde un último plano de la banda,
todavía a los pies del Cristo de
El documental
reproduce una Habana que como dice el nombre del grupo y del documental, se
muestra “abierta”. La nada y el vacío fruto de la distancia se sustituyen por
el redimensionamiento de la propia cubanidad que ahora se muestra con el
regreso. La partida se convierte en una vía para indagar en nuevas zonas de
conformación de la identidad individual y el que regresa deja de representarse
como el “otro” para considerarse uno más del “nosotros”.
Habana Abierta
logra transmitir que Cuba está viva, sana y salva en la diáspora, y que la
diáspora está viva, sana y salva en los cubanos; que el encuentro siempre es
posible, abriendo así la esperanza, como dice el músico Carlos Varela en el propio
audiovisual, “de que a partir de ahora esto se repita; que podamos cantar todos
juntos y grabar juntos, los que están aquí, allí, en cualquier parte del mundo,
mezclarnos y crecer juntos”.
* REDRUELLO,
LAURA(n. Madrid, España, 29 de abril de 1967). Se doctoró en
** Nota del
Editor: Este comentario no resulta del todo preciso, pues para ser justos hay
que decir que la gira de Abana Abierta por nuestro país a inicios de 2003 se
produjo gracias a los buenos oficios del Instituto Cubano de
Tomado del
blog de Juan Antonio García Borrero, 17.04.2007,
cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com/
Javier Zalba
Por
Oni Acosta Llerena
El sello
Colibrí, del Instituto Cubano de
Zalba es un
clarinetista y saxofonista que tiene muchos años de experiencia junto a
importantes agrupaciones y solitas cubanos. Su mayor mérito no es haberse dado
a conocer, sino el de ser descubierto y reconocido hace ya mucho tiempo como
uno de los mejores intérpretes de la música cubana, como un virtuoso del
clarinete, la flauta y de algunos instrumentos de la familia del sax.
¿Por qué el
nombre de Bariton cha para el CD?
“Este título
específicamente corresponde a un tema del disco que hacía un tiempo había
compuesto, y siempre tuve la idea de ponerle ese nombre a un disco si lo
llegaba a grabar. Bariton cha es un tema de jazz fusión, no es latin jazz pero
impera indiscutiblemente el Cha cha chá fusionado con el jazz.”
En el disco
tocas el sax barítono, los que conocen tu carrera saben que además tocas
clarinete, flauta…¿Cuántos instrumentos de viento toca en total Javier Zalba?
“Me gradué de
clarinete en
En el disco
casi todos los temas son tuyos, ¿compuestos en años recientes o en tus inicios?
“Realmente son
recientes, menos Bariton cha que sí tiene mucho más tiempo de haberse
compuesto.”
Háblame de
Temperamento
“Ya llevo
tocando desde hace 10 años con el grupo Temperamento junto a Robertico Fonseca,
y tenemos una comunicación y un interés común, y hay muchas cosas que a mí me
motivan por la forma que tiene Robertico de escribir música, quizás por eso
muchos de los temas del disco son de esta etapa. Temperamento es un espacio
ideal para hacer jazz.”
Has tocado
jazz mayormente, pero has estado en grupos donde se alterna la música fusión
con la popular bailable, como Irakere, Buena Vista Social Club; con Vitier que
aunque no es música bailable sí es popular. ¿Cómo logras esto?
“Como casi
todos los músicos cubanos, soy egresado de una escuela de arte, y la formación
nuestra es fundamentalmente clásica, y eso da una visión amplia del mundo
sonoro, musical: aquí entra el jazz, la música cubana con su gran gama de
sonidos y ritmos, y todo ello como que a uno se le va archivando en el “disco
duro” como yo le digo. El acopio de toda esa gran cantidad de información hace
que uno se pueda desenvolver dentro de esos géneros y eso a la vez logra que
nuestro trabajo sea una verdadera fusión, porque a la hora de tocar en la
música popular lo mezclamos todo, y en el jazz uno pone en función todos esos
elementos.”
Tú has hecho
clásico también, conciertos por ejemplo…
“Claro, de
hecho cuando yo me gradué en el ’76, comencé con la brigada Hermanos Saíz
haciendo música de cámara, solamente clarinete y piano. Y como me gusta tanto
la música clásica también, esporádicamente hago recitales de ese tipo, como fue
el caso del concierto que hicimos en el mes de febrero
Cuéntame de
aquella orquesta Cubana de Música Moderna, coincidiste con Armando Romeu y con
muchos otros, pero ¿qué te dejó como músico?
“Sí, yo tuve
esa dicha como músico, porque le agradezco a esa orquesta, a los músicos con
los cuales compartí atriles, a sus directores, los maestros Romeu, Tony Taño,
Somavilla… Con este último no pude trabajar a menudo, fue en su última etapa
que coincidí más activamente con él. Pero
¿Tienes
pensado seguir trabajando con Temperamento por el momento, u otros proyectos?
“Uno
constantemente está pensado en proyectos, en trabajos. Quiero a finales de mayo
o principios de junio, después de Cubadisco, hacer nuestro concierto aniversario,
pues Temperamento cumple un año más, ya son 10 y sabemos que estaremos bien
apretados durante la feria del disco, por eso lo dejamos para un poco más
adelante, quizás sea en la sala Roldán del Teatro Auditórium que lleva su
nombre. También por esas fechas quiero hacer un concierto de música de cámara
con la pianista María del Henar Navarro, al cual vamos a titular Compositores
cubanos, donde interpretaremos lo mejor del género con obras de Vitier, Jorge
López Marín, Andrés Alén, Jorge Triana; yo creo que es mejor llamarla música
cubana de concierto para todos los instrumentos porque incluiré el clarinete,
la flauta y los saxos. Será algo bien ambicioso porque como dije antes lleva
tiempo, pero es necesario para mí.”
En este 2007
celebras tus 30 años de vida profesional…¿cambiarías algo de lo hecho hasta el
momento o estás feliz con lo realizado?
“En estos años
ha sido un orgullo haber estado en todas esas orquestas que mencioné, las
mejores de nuestro país, y sobre todo haber compartido escenario con
importantes músicos cubanos, y eso para todo artista es digno, es como para dar
las gracias por todas esas oportunidades, que además de haberlas tenido quiero
continuar contando con ellas en el futuro.”
Tomado de la
página web de la emisora Habana Radio,
05.04.2007,
www.habanaradio.cu/modules/mysections/singlefile.php?lid=2655
"Quedaremos
en la historia de la música cubana" afirma
Por
José A. Neketan
Las Palmas de
Gran Canaria.- Roldán, Ruzzo y Yotuel regresan para celebrar una década sobre
los escenarios. el grupo acaba de editar 'Antidiótico', un disco en el que
repasan los temas que le han llevado a estar en la cima de la música. Yotuel
habla de ello.
-- El nuevo
disco, Antidiótico, es el primer
recopilatorio de Orishas. ¿Era el momento de hacer un parón y ver el trabajo
desarrollado hasta ahora?
--
Exactamente. Queríamos repasar estos diez años. Queremos dividir nuestra
carrera en tres etapas, y así cada diez años editaremos un recopilatorio de
los diez años
de trabajo.
-- Es decir
que queda Orishas para rato.
-- Hombre,
quedan por lo menos cuatro recopilatorios como Antidiótico (se ríe).
-- ¿Tiene algo
que decirle a la gente esta selección de éxitos?
-- Queríamos
decirle a la gente que no se ha terminado de enganchar al sonido que estamos
trayendo desde hace diez años que Antidiótico es un disco en el que resumimos
diez años de trabajo del grupo, y por si no han conocido ninguno de los discos,
pues le enseñamos, desde mi punto de vista, lo mejor que ha hecho Orishas en
todo este tiempo. Y lo segundo es que queremos cambiar de faceta porque ahora
vamos a empezar a producir nuestras propias canciones y buscaremos e
investigaremos en nuestro potencial, porque el próximo trabajo será más amplio
y más detallado.
-- ¿Aún hay
público que se engancha al sonido del grupo?
-- Sí, además
yo creo que Orishas es como el vino, mientras más pase el tiempo mejor está (se
ríe). Sí, los fans han ido aumentando. Hemos tocado en países como Alemania,
donde hemos vendido 15.000 discos y vienen a vernos en una gira de conciertos
por ese país muchas más personas que discos vendemos. Creo que hay Orishas para
rato y eso es bonito, más sabiendo cómo está hoy por hoy el panorama musical.
-- También mucha
gente dirigió la mirada hacia Cuba con curiosidad cuando salió Orishas para
saber qué más había en ese momento en su isla.
--
Exactamente. Yo creo que el principal legado que está dejando Orishas, sobre
todo en su tierra natal, es el paso importante que apuntó en la historia de la
música cubana este grupo. Orishas va a quedar en la historia de la música
cubana. Es un grupo de rap que ha conseguido, no sólo que la gente se
interesara y conociera la música tradicional de Cuba, sino que además había rap
cubano de buena calidad que ha estado nominado a los Grammy, que en Estados
Unidos todo el mundo nos respeta. A la crítica le encanta nuestra música y
nosotros somos trabajadores incansables que busca su sonido y sobre todo que el
público al que le gusta nuestra música nunca se decepcione.
-- ¿Cuáles han
sido las armas de la banda para mantenerse activa estos diez años?
-- La
esperanza. La esperanza de tirar con lo tuyo. La de saber que vienes desde
abajo, de la mierda; y que hoy por hoy estás sentado en el lugar que tú mismo
te has labrado poco a poco. Yo creo le hemos dado esperanzas, sobre todo a los
emigrantes, a los canarios... Cuando vamos a ciudades como Madrid o Barcelona,
nosotros que venimos de Cuba, sentimos que la esperanza es la que ha hecho que
Orishas llegue a donde ha llegado y esté donde está. Creo que hoy por hoy, que
hay tanto problema con la emigración y con las leyes que estamos viviendo y que
condicionan el panorama de la emigración mundial, cuando alguien llega a un
país como emigrante y ve que hay otros como ellos que han triunfado en ese
nuevo país, y creo que ese es el legado más grande que puede dejar Orishas.
-- Canarias ha
estado presente en todos los momentos de la carrera de Orishas.
-- Canarias
para nosotros es como Cuba, un pedacito de Cuba que tenemos aquí, y venimos y
nos refugiamos en ella como si estuviéramos en casa. Para nosotros es un
placer. Además el público canario siempre se ha portado con nosotros de una
forma increíble. Creo que es uno de los mejores públicos que tenemos, que
también nos enlazan con muchos canarios que hay en Cuba y sus descendientes.
Aquí los canarios nos ven como cubanos pero también como canarios.
Tomado de Canarias 7 (versión digital),
12.04.2007,
www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=52158
El pianista de
Ibrahim Ferrer visita Madrid para presentar su nuevo álbum, «Zamazu»
Por
Pedro Calvo
Roberto
Fonseca ha producido el disco póstumo de Ibrahim Ferrer
Roberto
Fonseca (
Criado en una
familia de músicos, Fonseca empezó tocando canciones de los Betles con la
batería. Escuchó en la escuela a Herbie Hancock, Keth Jarrett, funky, soul...
Eligió definitivamente el piano por considerarlo un instrumento más completo.
Las composiciones de su disco «Zamazu», que acaba de presentar en Madrid,
caminan en muchas direcciones. Hombre que vive para la música, última
revelación internacional de la joven escena cubana, explorador de los silencios
aprendidos de un maestro absoluto como el desaparecido Rubén González, Roberto
Fonseca afirma: «Mi política es la música».
-Usted atesora
juventud y experiencia.
-He tenido la
suerte de tocar en grupos con diferentes estilos de música, y eso me ha dado la
oportunidad de incorporarlos. El vivir otras culturas ha hecho que se
enriquezca la música que hago yo. Cuba es un país extraordinariamente musical,
donde quiera hay música e instrumentistas buenos. Lo que hace falta es más
consideración por el mundo exterior. No es lo mismo escuchar algo en un
cassette, un disco o estudiar libros, que contactar con la persona que está
haciendo esa música. La práctica da mucho más que la teoría.