LOS QUE SOÑAMOS POR LA OREJA

BOLETÍN DE MÚSICA CUBANA ALTERNATIVA

 

Edición no. 30, mayo de 2007

 

La presente publicación electrónica se apoya en una antigua y aún vigente tradición periodística: el derecho de cita. Los que soñamos por la oreja apela a colaboraciones originales para este boletín y a todo material informativo encontrado en los medios de comunicación, a propósito de promover y analizar lo concerniente a la escena de la Música Cubana Alternativa. Los textos aquí incluidos expresan las opiniones de sus autores, de las cuales no somos responsables.

 

CONTENIDO

 

PRESENTACIÓN

Tardío pero seguro

Por Joaquín Borges-Triana

 

CONCIERTO CUBANO

Música clásica y música popular

Por Cristóbal Díaz Ayala

 

CONVERSANDO CON

Con Aldo Rodríguez. Una cosa es con guitarra

Por Michel Hernández

Jesús Ortega opina sobre la actualidad de la Escuela Cubana de Guitarra

(Sin autor)

Chucho Valdés: Irakere se reunirá en 2008

Por Jorge Smith

Entrevista al Gran pianista y compositor Hilario Durán

Por Gélico

Ulises Hernández. Érase un hombre a un piano pegado

Por José Luis Estrada Betancourt

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Informaciones y comentarios acerca de…

Presentación gratuita de Silvio Rodríguez en Santo Domingo, discos de Dayamí Revé, Bebo y Cachao, Román Filiú y Arturo Sandoval, reconocimiento a Hilario Durán en Canadá, Rolando Luna entre los finalistas del festival Jazz Montreux, lo que andan haciendo La Charanga de Oro, Lorenzo Cisneros (Topete), Virginia Orihuela, Iván del Prado, el grupo Tiempo Libre, Marlén Urbay y José Novás, libros de Antonio Gómez Sotolongo y de Lino Betancourt, premios para Paquito d’Rivera y Tania León, confesiones de Lissy Álvarez, rescate de una obra de Lecuona en Madrid, ecos de Cubadisco, y mucho más.

 

EL OIDOR CRÍTICO

 Consumadas realidades artísticas

Por Leonardo Gell Fernández-Cueto

Buena Fe abarrota el mayor teatro habanero

Por Jesús Suárez Valmaña

Abriendo caminos para la música de cámara

Por Leonardo Gell Fernández-Cueto

Aldo López Gavilán habla con el universo

Por Michel Hernández

La sabiduría de Carlos Averhoff

Por Eliseo Cardona

Willanny Darias y Marlon Bordas. BUENOS AUGURIOS PARA EL PIANO CUBANO

Por Leonardo Gell Fernández-Cueto

Chucho Valdés, para un gran cierre

Por César pradines

Alejandro Vargas y el Oriental Jazz Cuartet. Jazz en presente

Por Michael H. Miranda

 

DE PUÑO Y LETRA

Lady Hamilton

Tras el telón de los noventa

Mazúrquica posmodérnica

Son a la moda

Por Fidel Díaz

 

LA COMPACTOTECA

Reseña de los discos:

Angels in the street (Iliana Matos), A diario (Telmary), The Pilgrim’s Progress (Pilgrim), En primera plana (Issac Delgado).

 

UNA IMAGEN POSIBLE

Paulo FG comenzó en Bejucal

Por Rafael Lam

Raúl Prieto. Testimonio de una lealtad

Por Michael H. Miranda

Iliana Matos

(Sin autor)

Alexis Baró: un alma de Jazz

Por Gélico

 

WHERE ARE YOU FROM ASERE?

In this issue

By Joaquín Borges-Triana

Ibrahim Ferrer: Mi sueño

By Peter Watrous

Lázaro Horta: Mi herencia cubana

By Bruce Polin

Angels in the Street. Matos - Martín

(Without author)

Roberto Fonseca: Zamazu

By Meter Watrous

Cubanismo: Greetings from Havana

By Bruce Polin

Pedro Pablo & La Rebambaramba: Yo soy la noticia

By meter Watrous

Albita Rodríguez: Albita Live at the Colony Theatre

By Bruce Polin

Ibrahim Ferrer. A dream fulfilled

By Lorraine Ali

Francisco mela. A hybrid beat with roots in both Cuba and Boston

By Nate Chine

Iliana Matos. A brilliant choice of guitar compositions

(Without author)

Yan Carlos Artime. Biography

(Without author)

 

 


 

PRESENTACIÓN

 

 

Tardío pero seguro

 

Por unos días quien aquí escribe llegó a pensar que sería imposible concluir la edición de mayo de nuestro boletín. Por un descuido personal en el conteo sistemático del tiempo que nos tiene asignado nuestro proveedor de Internet y correo electrónico, una semana antes de concluir el mes nos bloquearon el acceso a la cuenta por haber consumido lo que nos corresponde. Lamentablemente, en el momento en que se produjo la interrupción, apenas habíamos recopilado materiales para esta emisión, así que cuando el día primero de junio se restableció el servicio, casi hubo que partir de cero en lo concerniente a la búsqueda y el procesamiento de textos procedentes de la red.

 

A los finalistas siempre nos pasa así, y aunque una y otra vez nos hacemos planes para no dejar las cosas para última hora, al transcurrir el tiempo caemos de nuevo en el error que nos autocriticamos. Nada, que a estas alturas de la vida, uno tiene que tener más de un mal hábito.

 

El caso es que este “bole” se ha armado de “corre corre”, pero aquí está una vez más gracias a que abundan los trabajos de prensa acerca del intenso quehacer de los músicos cubanos aquí y allá, de lo cual pretendemos realizar un compendio lo más ecuménico posible en cada una de las ediciones que vamos poniendo a disposición de ustedes, nuestros queridos lectores. Y aunque no queremos justificarnos por el atraso con que hemos salido al ciberespacio (de sobra es sabido que los cubanos somos puntualmente impuntuales), al menos tenemos el respaldo del refranero popular en aquello que asegura: tardío pero seguro.

 

Joaquín Borges-Triana

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

CONCIERTO CUBANO

 

Música clásica y música popular*

 

Por Cristóbal Díaz Ayala

 

Como es el caso de grupos humanos con riquísimo caudal rítmico-melódico, las formas populares de la música cubana han opacado con mucho, las expresiones de la música culta.

 

Aurelio de la Vega: “La música de Arte en la República”, Revista Herencia Cultural, Miami, FL., Vol. 7, No. 1, 2001, p. 88.

 

La música clásica, también llamada música de concierto o música seria, es alérgica a las definiciones, o más bien extremadamente democrática: cada persona tiene su propio concepto de ella. Como regla de juego para este capítulo, la determinamos por exclusión como todo aquello no considerado música popular, tradicional o folklórica. Y como reglas adicionales, que no vamos a incluir en ella la zarzuela, pero sí las danzas y contradanzas originalmente escritas para piano.

 

Por supuesto, este binomio en Cuba y en casi todas las partes del mundo se ha inclinado siempre en forma abrumadora hacia la segunda, pero es bueno hacer un breve recuento de la primera, y algunas observaciones que consideramos interesantes.

 

La primera música clásica creada en Cuba fue religiosa, católica, y el compositor más antiguo del que se conservan obras es Esteban Salas (La Habana, 1725-Santiago de Cuba, 1803). Salas fue rescatado del olvido por Alejo Carpentier (1), quien localizó parte de su obra en el archivo de la Catedral de Santiago de Cuba. Estudios posteriores realizados por Pablo Hernández Balaguer han fijado la extensión de la obra de Salas, quien hizo obras litúrgicas como misas, y otras laicas, como villancicos, cantadas y pastoriles, hasta un total de 135 obras que se conocen (2). Desgraciadamente su obra no ha trascendido mucho fuera de Cuba, salvo algunas grabaciones hechas por el Coro Exaudi en los últimos años (3). De su obra, dice Hernández Balaguer: “Atendiendo a la calidad y elevado número de obras de Esteban Salas que conservamos, nos atrevemos a afirmar que fue uno de los compositores criollos más destacados del siglo XVIII en América. En cuanto a la cubana de los Villancicos de Esteban Salas, cabría decir que sin duda alguna, fueron ejecutados en un sentido diverso a como lo hubiera sido en España, pues aunque su españolismo es evidente y se trasluce en todas las obras de este género, no hay que olvidar que la Colonia tenía ya sus modos de vida diferentes de la Metrópoli, además de que la invasión inglesa hizo mucho para hacer consciente el criollismo; muestras de ello quedaron reflejadas en parte de los textos de villancicos, cantadas y pastorelas de Salas” (4).

 

No fue el único maestre de la capilla de Santiago de Cuba de los que sepamos que dejaron composiciones: Cratilio Guerra (Santiago de Cuba, 1834-1896), quien lo fuera de 1866 a 1869 también dejó obra, que aparece en los archivos de la Catedral y del Museo Bacardí antes citado, junto con la música religiosa y laica que hicieron otros músicos del siglo XIX, como Laureano Fuentes, padre, Lino Boza, Pedro Celestino Salcedo y otros (5).

 

Hernández Balaguer menciona otros compositores del siglo XIX de los que aparecen obras en el Museo Bacardí de carácter laico, como Seila, ópera en tres actos de Laureano Fuentes padre, así como danzas y contradanzas de varios autores: de Rodolfo Hernández, “Doce estudios para piano” y otros trabajos, “Tres cuartetos para piano” de Alfredo Brooks y otras obras (6).

 

En el siglo XIX, como explicamos en el capítulo VI, se crean instituciones dedicadas a la enseñanza de la música en toda la isla. Y surgen compositores de importancia, sobre todo Manuel Saumell (1817-1870), pianista que dominaba otros instrumentos, quien trabajó en una ópera de tema cubano, “Antonelli”, que no pudo terminar, pero sí nos dejó otras obras, y sobre todo 51 contradanzas para piano. Al decir de Carpentier, en ellas están las semillas musicales de géneros que vendrían después, como el danzón, la clave, la habanera, etc. (7).

 

Hay otros creadores, como Antonio Raffelín, quien funda la Academia Filarmónica de Cristina y en 1836 va a París, compone tres sinfonías, regresa a Cuba, se consagra a la religión y el resto de su vida lo dedicará a la composición de música religiosa, viviendo en Filadelfia, Roma y España. El presbítero Juan París (1759-1845) desde la Catedral de Santiago de Cuba compone música sacra (8).

 

Y está Nicolás Ruiz Espadero (1832-1890) cuyas obras pianísticas se editaron en España y Francia, destacándose entre ellas el “Canto del esclavo” y el “Canto del guajiro” (9). Sobre Espadero y otros músicos cubanos tuvo influencia el pianista y compositor norteamericano Louis Moreau Gottschalk en sus dos viajes a Cuba.

 

Otros que cultivaron la contradanza como compositores fueron Nicolás Muñoz y Zayas, Ulpiano Estrada y Tomás Buelta y Flores, estos dos afrocubanos: Vicente Díaz, Agustín Cascantes, José Lino Coca, Jorge Zequeira, Pedro Bonfante, Tomás Ruiz y Enrique Guerrero. Muchos pianistas de aquella época, hicieron sus estudios en Europa, y algunos de ellos también hicieron algunas composiciones: Pablo Desvernine, Fernando Arizti, Cristóbal Martínez, Carlos Alberto Peirellade, Rafael Salcedo, José Manuel “Lico” Jiménez y Emilio Agramante. Hay también mujeres pianistas destacadas como Natalia Broch y Cecilia Arizti, hija de Fernando, que fue además, compositora (10). Hubert de Blanck, nacido en Holanda (1856-1932), pianista que desarrolló además importante obra como pedagogo, escribió dos óperas, “Actea”, estrenada en 1891, y “Patria” en 1899 (11). Gaspar Villate y Montes (1851-1891) escribió, en 1871, con un libreto en italiano de autor desconocido “Las primeras armas de Richeliú y Zilia”, que estrenó en París en 1877 y en La Habana en 1881. Hizo también “La Czarina”, estrenada en La Haya, “Baltasar”, estrenada en 1885 y “Cristóbal Colón”, “Inés de Castro”, no estrenadas (12), José Mauri, nacido en España en 1856 pero trasladado a Cuba a los cuatro meses, ya adulto viaja por España, Francia y Bélgica; en Colombia llegó a ser director de la Banda Nacional de Música y allí inicia una gira artística para recaudar fondos para la guerra de Cuba que se gestaba; muere en La Habana en 1937, dejando un abundante catálogo con zarzuelas y otras obras (13).

 

Pero nada de esto tiene mucha trascendencia fuera de Cuba, salvo el caso de dos violinistas afrocubanos: Brindis de Salas, nacido en La Habana en 1852, quien logra por su talento ser becado a París y se convierte en una de las figuras musicales de la época, aclamado como solista en Milán, Florencia, Berlín, San Petesburgo, Londres, muere en Buenos Aires, en 1911. No fue compositor (14).

 

El otro fue José White (Matanzas, 1836-París, 1918), violinista que a los quince años compuso una misa. En 1855 ingresó en el Conservatorio de París donde se gradúa con honores y comienza a ejercer como profesor. Regresa a Cuba, pero vuelve a París en 1860. Otra vez en Cuba para 1875, es acusado de actividades independentistas y pasa a Venezuela, México y Brasil, hasta radicarse definitivamente en París en 1888 hasta su muerte. Compone entre otras obras su concierto para violín y orquesta, un cuarteto, seis estudios brillantes para violín, el quinteto “Bolero” y otros (15).

 

El título del compositor más destacado de este siglo XIX se lo disputan Manuel Saumell (1818-1870) e Ignacio Cervantes (La Habana, 1847-1905). Este último viaja a París en 1865, pero regresa a Cuba de donde es expulsado en 1875 por sus ideas independentistas. Al terminar la guerra regresa a Cuba, pero vuelve a ser deportado por la misma causa, regresando con el advenimiento de la República. Culminó con sus danzas la obra que comenzó Saumell de sentar las bases de lo cubano en la música seria, al mismo tiempo que en lo popular. Dejó además de las danzas, obras sinfónicas, música de cámara, zarzuelas y una ópera inconclusa (16).

 

Resumiendo el siglo XIX en lo clásico, hay trabajo de composición importante, pero no trasciende de los límites geográficos cubanos, y hasta en la isla, es música conocida sólo en círculos elitistas, salvo el caso de las contradanzas y las danzas.

 

Los primeros años del siglo XX, en lo clásico, van a estar dominados por la figura de Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944), del que ya hablamos en el capítulo III sobre sus desafortunados aportes como ensayista, por su racismo. Pero en lo musical, tiene una actuación destacada, en lo popular, con un catálogo importante, sobre todo de habaneras, empezando por “Tú”, escrita a fines del siglo anterior. Y en lo clásico se dedicó a la ópera, escribiendo varias: “Yumurí”, estrenada en 1898, “El náufrago”, 1901, “La dolorosa”, escrita en italiano y estrenada en 1910 y al año siguiente en Turín, Italia, “Doreya” se estrena en 1918, y le sigue “El caminante”, más bien un oratorio, de 1921. Muchos años después estrenará “Kabelia”, 1942 (17).

 

Son obras bien construidas, trabajadas, pero no trascienden. No logran fijarse en el gusto del público cubano, como lo hicieron zarzuelas de Lecuona y Roig, y de otros compositores. Algunas de Roig y de Lecuona, se consideran en España parte del repertorio zarzuelero. Pero no nuestras óperas.

 

Notas.-

 

(1) Alejo Carpentier: La música en Cuba, Obra citada, p. 58.

 

(2) Pablo Hernández Balaguer: Catálogo de música de los archivos de la catedral de Santiago de Cuba y del Museo Bacardí, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1ra edición, 1961. De Salas contiene 45 villancicos, cantadas y pastorelas, y 90 obras que incluyen siete misas, doce antíponas y otras obras religiosas. Esta obra se incorporó después a otra de Hernández Balaguer “El más antiguo documento de la música cubana y otros ensayos”, Editorial Letras Cubanas, Habana, 1986. También de Hernández Balaguer es “Los villancicos, cantadas y pastorelas de Esteban Salas”, Editorial Letras Cubanas, Habana, 1986, que contiene las 45 partituras y su estudio musicológico.

 

(3) El Museo Nacional de la Música ha editado algunas de sus obras.

 

(4) Última de las obras de Hernández Balaguer citadas, p. 70. CD Milán 35746-2 “Un barroco cubano del siglo XVIII-Esteban Salas”, coro Exaudi.

 

(5) Hernández Balaguer, El más antiguo, etc., p. 114 y siguientes.

 

(6) Ibidem, p. 133. Véase también las obras mencionadas en la nota 23 del capítulo II de esta obra.

 

(7) Hilario González: Manuel Saumell-Contradanzas, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980. La Habana, CA. 1956 Paquito Godín LP Panar 4000 grabó dieciocho contradanzas de Saumell y diecisiete danzas de Cervantes. LP Areíto 3694 Contradanzas de Saumell, por Pura Ortiz. Otros pianistas, como Frank Emilio han incluido algunas en sus discos.

 

(8) Cristóbal Díaz Ayala: Del Areíto etc., p. 50.

 

(9) Cecilio Tieles Ferrer: Espadero, lo hispánico musical en Cuba, Imprenta Ágil Offset, S.A., Barcelona, España.

 

(10) Cristóbal Díaz Ayala: Del Areíto etc., p. 53. Miguel Barnet: Autógrafos cubanos. Cecilia Arizti: La Avellaneda de la música, Ed. Unión, La Habana, 1990, p. 70.

 

(11) Elena Pérez Sanjurjo, obra citada, p. 296.

 

(12) Ibidem, p. 300.

 

(13) Cristóbal Díaz Ayala, Del areíto etc., p. 53. Ver además Hilda Melis Gras: Acerca de la literatura pianística cubana del siglo XIX, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 1991.

 

(14) Armando Toledo: Presencia y vigencia de Brindis de Salas, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1981.

 

(15) Sabine Falvre d’Arcier: José White y su tiempo, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1997 (traducción del original publicado en francés). Aunque el concierto es puramente europeo, dice la autora que White, cuando lo interpretaba, incluía “algunos compases de la Ballamesa (de Fornaris, Castillo y Céspedes)… después del allegro y antes del solo”. No está muy claro esto. El lugar lógico para hacer esto sería la Cadenza del segundo movimiento. El concierto se puede escuchar en la versión de Arón Rosana con la London Symphony Orchestra, dirigida por Paul Freeman, LP Colombia M-33432 (1975).

 

(16) Carpentier, obra citada, p. 164. Gisela Hernández y Olga de Blanck: Cervantes-40 danzas, ediciones De Blanck, 1959. Salomón Gadles Mikowsky: Ignacio Cervantes y la danza en Cuba. En grabaciones hechas fuera de Cuba el pianista cubano Marco Rizo grabó 26 danzas de Cervantes, LP SMC 1127, posiblemente en la década de 1970. En 1968 y en España, Ivette Hernández grabó 35 danzas para el LP RCA LSC-16340. Juana Zayas en New York 1996. 36 danzas de Cervantes y 14 de otros compositores. Music & Arts CD 1069.

 

En Cuba, SA., 1956 Francisco Rodino grabó para la Panar el LP 4000, 17 danzas de Cervantes y 18 contradanzas de Saumell. Después de 1959 Frank Emilio en LP Areíto 3138 y 3551 y Frank Fernández en LP 3474 ambos de los dos compositores. Es posible haya otras grabaciones.

 

(17) Doctora Elena Pérez Sanjurjo, obra citada, p. 298. Para un estudio más amplio de las óperas cubanas, ver Edwin Teurbe Tolón: Óperas cubanas y sus autores, La Habana, 1943, y Jorge Antonio González: La composición operística en Cuba, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1986.

 

* Tomado del libro Los contrapuntos de la música cubana, Ediciones Callejón, San Juan, 2006, pp. 247-251.

 

 

 

 


 

CONVERSANDO CON

 

Con Aldo Rodríguez

 

Una cosa es con guitarra…

 

Por Michel Hernández

 

En ocasiones, Aldo reduce el ritmo de su conversación hasta un tono tan bajo que apenas necesita respirar y establece cierta complicidad con su interlocutor. Pero ahora habla con urgencia.

 

"Yo creo que el movimiento de guitarra en Cuba necesita una inyección que tenga muchas vitaminas porque, lamentablemente, ha perdido calidad en la formación en la enseñanza. Los guitarristas carecen de sonido y potencia. Han cambiado la forma de tocar, quizá por orientaciones metodológicas equivocadas. Por so ya la escuela cubana de guitarra no se caracteriza por el sonido vigoroso, ni por las interpretaciones con grandes clímax colmados de pasión y vehemencia. La nueva forma que están utilizando la mayoría de los guitarristas produce un sonido asmático. Para frenar esto debemos realizar un plan urgente que revitalice a enseñanza del instrumento", expresa preocupado.

 

"Además, perdimos nuestro evento internacional de guitarra. Era un estímulo sustancial para la enseñanza. Una ventana al mundo en la cual nos empapábamos e lo bueno que se estaba haciendo y podíamos mostrar lo de nosotros", añade.

 

"Desde la postura más comprometida con nuestra docencia artística, aseguro que si no se resuelven, todos estos problemas traerán resultados negativos porque la guitarra siempre ha sido una insignia para Cuba", recalca.

 

No obstante, su rostro muestra satisfacción por los jóvenes talentos que "están en un buen camino. Me enorgullezco de hablar del conservatorio Caturla, uyos resultados son los mejores en la enseñanza en el nivel elemental".

 

Y como todo buen pedagogo exhorta a los estudiantes a "que se esfuercen, y trabajen enteramente por entrega a la música, por amor al arte. El talento es importante, pero más importantes son la voluntad y el esfuerzo".

 

Tomado de Granma (versión digital), 24.04.2007,

www.granma.cubaweb.cu/2007/04/24/cultura/artic01.html

 

Jesús Ortega opina sobre la actualidad de la Escuela Cubana de Guitarra

 

Más de medio siglo de compromiso con la guitarra, desde la interpretación, la promoción y la docencia, otorgan a Jesús Ortega una autoridad inviolable a la hora de opinar sobre el decursar y la actualidad de ese instrumento entre nosotros. Titular del Instituto Superior de Arte y director-fundador de la orquesta Sonantas Habaneras, el maestro es uno de los más indicados para dilucidar una problemática expuesta por Aldo Rodríguez en una entrevista publicada en esta página el pasado 26 de abril, quien puso reparos a la formación de las nuevas hornadas de guitarristas, con lo que Ortega y otros 34 colegas están en desacuerdo. Ortega accedió a responder preguntas de nuestra Redacción Cultural.

 

¿Está en peligro de extinción la Escuela Cubana de Guitarra?

 

Al contrario, sigue su desarrollo normal, con muy buenos resultados, a pesar de serias carencias materiales y dificultades no siempre justificadas. Pongo un ejemplo. Desde que perdimos a Pablo Quintana hace cerca de veinte años no se ha articulado un sistema para la construcción de guitarras de buena clase, con la calidad requerida. Se han hecho tímidos intentos, en todos los casos sin resultados. El material con que se construyen es en su inmensa mayoría importado y costoso. No existe el medio para retribuir a los luthiers adecuadamente, al maestro Dioscórides Borges, de Las Tunas, se le adeuda desde hace cinco años el costo de dos buenas guitarras por el Instituto Cubano de la Música porque, según me han informado, no se encuentra la forma de efectuar el pago. La producción de la Industria de Instrumentos Musicales Fernando Ortiz es solo de guitarras de estudio, muy elementales en su confección y materiales empleados, a pesar de los grandes esfuerzos de los trabajadores por mejorarlas, también es insuficiente la cantidad que produce. La importación estatal de guitarras de concierto no existe, realmente son demasiado caras y harían falta muchas. Desde 1982 hemos obtenido algunas guitarras a partir de donaciones, vinculadas siempre con el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, que desapareció y quizás no vuelva a renacer. Por esa vía habíamos conseguido, para muchos guitarristas profesionales y algunos estudiantes, instrumentos de muy buena calidad. Luthiers de Japón, España, Francia, Grecia, Italia, Suiza y otros países han donado sus instrumentos. No existe un suministro de cuerdas con la calidad suficiente para solistas, profesores y estudiantes de guitarra en el país. No disponemos de un proyecto viable para obtenerlas con la calidad, variedad y cantidad necesarias para cubrir las necesidades. Las que se importan son de baja calidad y en cantidad insuficiente.

 

Creo que se comprende que sin guitarras buenas y sin suministro estable de cuerdas adecuadas es casi milagroso que nuestros profesionales y estudiantes logren "un vigoroso y hermoso sonido". Afortunadamente casi lo obtienen, gracias al gran esfuerzo de nuestros profesores en todo el país y al amor con el que cumplen su trabajo. Una programación mejor diseñada hacia los medios de difusión permitiría al pueblo percatarse de los excelentes talentos de que disponemos en la guitarra, fuera de toda duda.

 

¿Cómo situarías en este momento el nivel pedagógico de la enseñanza de la guitarra en Cuba? ¿Cuáles son las luces, pero también las sombras?

 

En lo esencial en el Nivel Elemental se trabaja con el Método de Guitarra, de Isaac Nicola en cuatro tomos, tuvimos la suerte de que el propio maestro revisó su obra antes de su muerte, con la ayuda de numerosos alumnos suyos, muy particularmente de Martín Pedreira en su etapa final. En ese trabajo ya se incorporaron muchas de las nuevas ideas sobre la técnica guitarrística, la mayoría ya bien probadas en la práctica y mucha música nueva, cubana y universal. En general el Método se aplica en todas las escuelas de música de ese nivel, sobre todo después que el Instituto Cubano de la Música donara a las escuelas la edición completa hecha por la Editora Atril, aunque el traslado de esos libros a todas las escuelas demoró demasiado.

 

En el Nivel Medio afecta bastante en algunas escuelas de provincia la falta de reciclaje de conocimientos, seminarios pedagógicos sobre el instrumento y también, en algunos casos, profesores sin el adecuado nivel. También carencias severas (guitarras adecuadas, cuerdas, partituras, banquitos para el pie o soportes, atriles y otros recursos). No obstante el talento se impone y muchos jóvenes muy bien dotados de todo el país acceden al ISA. Sin triunfalismo podemos afirmar que en el Nivel Superior se desarrollan aceptablemente los alumnos que acceden al mismo. Algunos de los mejores guitarristas de nuestro país integran el claustro de profesores y se trabaja muy fuerte en la investigación para perfeccionar las diversas materias de la especialidad que se imparten. Quisiera señalar también que la técnica de un instrumento no es algo estático, inamovible. Lo que hace 50 años era ideal, ahora puede resultar un freno en el desarrollo. De lo que preconizaban Sanz, Padre Basilio, Aguado, Sor, Tárrega, Llobet, Pujol y Segovia, muy importantes todos porque sentaron las bases del desarrollo posterior, quedan vestigios en la técnica actual, pero mucho han incorporado los maestros posteriores, entre ellos nuestro Nicola y algunos de sus discípulos. Resumiría, por tanto, que la Escuela Cubana de Guitarra, pese a las dificultades señaladas, goza de buena salud y se proyecta hacia el futuro.

 

Tomado de Granma (versión digital), 08.05.2007,

www.granma.cubaweb.cu/2007/05/08/cultura/artic01.html

 

Chucho Valdés: Irakere se reunirá en 2008

 

Por Jorge Smith

 

La Habana, 14 may (PL).- Chucho Valdés (Quivicán, Habana, 1941), uno de los grandes pianistas, directores y compositores del mundo, tiene una noticia fresca: Irakere se reunirá en el 2008, para celebrar su 35 aniversario con una gira.

 

Este ganador en los Grammy (cinco de 14 nominaciones), a estas alturas de su carrera expresó hoy su alegría sobre la futura reunificación del emblemático grupo y recordó: "la música es innovación, trabajo".

 

Desde la presentación de un disco producido por Valdés al pianista cubano Guillermo Tuzzio, hace unos meses, no veíamos al inquietante creador de la sinfonía Chaka Zulú. Tampoco hubo ocasión para una entrevista desde 2001.

 

Ahora lo enfrentamos en la sala de su casa del capitalino barrio de Miramar, donde bajó ágil las escaleras para marchar a nuestro encuentro: sonriente, esbelto y elegante en su atuendo tropical que remata una gorra antigua en su cabeza, en la que flamean los ojos.

 

-Maestro, el motivo inicial de esta conversación es la inminente reanudación del festival de Varadero.

 

-De los festivales de Varadero (rectifica). Desde los 60 se celebraban estas fiestas que trajeron a Cuba a Massiel, Serrat, Los Bravos, Batacumbele, Karen Gott...muchos artistas valiosos pasaron por ahí.

 

En la nueva estructura concebida junto al Instituto de la Música se crea un Festival de la Canción que presidirá Juan Formell y otro de jazz que estará a mi cargo, al cual se le agregarán jam session.

 

La fecha tentativa del festival de la canción será en septiembre, el de jazz el 14 de febrero y otro que se viene realizando, que es el Jojazz de jóvenes músicos, en la primera semana de diciembre como el Jazz Plaza.

 

Pienso que serán festivales de importancia para el mundo por la concurrencia de destacadas figuras internacionales y nacionales.

 

-¿Y qué tal de nuevos discos?

 

-He concluido varios de gran hermosura como el de Guillermo Tuzzio, el Pablo Milanés-Chucho, el Charles Aznavour-Chucho y otro con Mayra Caridad Valdés, Obatalá, mi ópera. (Puso un fragmento del disco).

 

-¿Tiene alguno preferido?

 

-No. Son... (sonríe) como los hijos, pero voy a decirte algo... Con el de Pablo Milanés me ha pasado algo interesante y es que con este no ha sucedido como con otros en los que llego a tomarles odio a las canciones cuando lo termino.

 

-¿El futuro?

 

-Haré un disco con mi padre Bebo Valdés en el que tocaremos a Saumell, Cervantes y Lecuona. Será como un homenaje a la cubanía musical. También preparo otro que titulé Nuevos conceptos (sonido sinfónico del jazz latino).

 

-¿Cómo ha logrado esa diversidad y constante experimentación en el tiempo?

 

-Se trata de un problema de hábitos y actitud que adquirí en el Teatro Musical de La Habana. Pero si quieres algo más sintético te diré una sola frase: me gusta lo que hago, y no paro de estudiar e investigar.

 

-¿Cómo anda el jazz internacional, ha visto al maravilloso Billy Taylor?

 

-Billy Taylor me dedicó un trabajo que llamó Gracias, Chucho. Billy es un maestro, un hombre infalible. Sobre lo demás te puede señalar como figura en la cima a Herbie Hancock. Otros que destacan (dentro de los establecidos) son MCoy Tynner, Chic Corea y Keith Jarret.

 

De los jóvenes me impresionan Brad Meldhaud y Jason Moran, creo que marcan una evolución en la pianística.

 

-¿En cuanto al caso cubano?

 

-Los de nueva generación son fabulosos. Está el caso de Rolandito Luna, excelente prospecto; Harold López-Nussa (fantástico), Roberto Carcassés, Robertico Fonseca... Se me olvida Alexis Bosch, lo califico de genial, toca con César López.

 

-¿La percusión?

 

-Yaroldi Abreu y Adel González creo que marcan la pauta.

 

-¿Le sorprendió el triunfo de Surcaribe con Añoranza por la Conga?

 

-Lo disfruté mucho, me recordó cosas de Irakere como Mami dame caramelo, que también marcó la creación de la Timba cubana.

 

-Hace poco Willie Colón declaró muerta la salsa porque perdió la calle, cosa que ahora si hace el reggaetón. ¿Qué piensa de eso?

 

-No creo que haya muerto pero es indudable que vive una crisis en Estados Unidos, no en Cuba. Los cubanos nos salvamos porque artistas como Juan Formell y Adalberto Álvarez no pierden el vínculo con la calle. El salón mata la salsa.

 

-¿Qué piensa del reggaetón?

 

-Me gusta el reggaetón bueno y el rap bueno. Yo no pienso caer en problemas generacionales como los que tuve con mi abuelo quien me encontró bailando en los 50 a Elvis Presley y Bill Haley y decía que yo estaba loco (ríe a carcajadas).

 

Existe música moderna y música de moda. Leo Brouwer decía que la tradición se rompe pero cuesta trabajo.

 

-¿Qué piensa del pop cubano que hacen David Blanco, Moneda Dura, WenaOnda, Warapo...?

 

-El pop cubano está en una etapa buena. A mi personalmente me gustan todos esos muchachos y creo que hasta hice algo con Moneda Dura. Han logrado un gran público joven con música de calidad y sobre todo muy diversa.

 

-¿Le gusta Shakira?

 

-Me gusta. Esa mujer es como un volcán que ha acabado con Thalía, pese a Tommy Motola. Me duele lo de Thalía, pero el mercado allá tiene eso, los géneros no pueden coexistir como las flores en el campo. Unos acaban con otros.

 

-¿Nuevos proyectos?

 

-Un disco con Eliades Ochoa y otro con Pancho Amat y Bárbaro Torres. Los dos de música cubana.

 

Entrevista al Gran pianista y compositor Hilario Durán

 

Por Gélico

 

Un poco nervioso me encontraba cuando me acercaba a la casa del maestro Hilario Durán, pero esos nervios se desmoronaron cuando Cristy, su esposa, abrió a puerta del apartamento donde viven. Con un cariño inexplicable y una gran sonrisa fue el recibimiento. A mi entrada, examiné el recinto con esa mirada tímida cuando se llega por vez primera y me sorprendió la humildad con que pueden vivir los grandes hombres como Hilario. Sobre todo, cuando pareces que estás en un recoveco de tu verdadera casa, en algún rincón de tu Patria, o cuando entras en la casa familiar que siempre esperas.

 

Hilario: un gran hombre de pocas palabras; pues su elocución es mayor cuando habla con su piano, dice más con sus dedos y sus notas musicales que con su propio verbo. Es, sin dudas, una de las vastas reliquias sinfónicas que ha abrigado Canadá en la historia de su música. Pues acá, en estas frías tierras, el maestro está dejando sus huellas, inevitablemente, entre los grandes del Jazz Mundial.

 

¿Cómo se adentra Hilario Durán en el mundo de la música?

 

-Vengo de una familia de músicos. De cierta forma aficionados. Mi padre, que tocaba guitarra y cantaba, pertenecía al movimiento del Filing en los años 40. Mi madre estudió piano desde muy joven. También mi abuela era guitarrista. Siempre en casa había música. Crecí en un ambiente en que la música se inhalaba en el aire. También Cuba es un país que en cada esquina hay música.

 

La primera vez que hice contacto con el piano fue como a los 7 u 8 años, en que a mi hermana le compraron un piano blanco para que estudiara y, al ver ese instrumento, me fasciné. Allí mis padres vieron el gran interés que tenía, pues nunca quise separarme de la silla y estar tocando; entonces me buscaron profesores para estudiar música. Eso fue allá en Santo Suárez, La Víbora, en La Habana, Cuba.

 

A mis 14 años comencé en el conservatorio de música Amadeo Roldán. Y por primera vez empecé a tocar en una orquesta del Estado Mayor General, donde pasé mi servicio militar. Allí adquirí mucha experiencia con el piano y donde también aprendí Clarinete. En aquella banda coincidí con muchos músicos que ahora tienen renombre internacional como Arturo Sandoval, Ignacio Berroa…

 

Como músico profesional comencé en un grupo de música folclórica llamado Papa Cuncún, en el cual entré sustituyendo a un pianista.

 

¿Y en los 70?

 

-Por esa época (marzo del 1975), el maestro Chucho Valdés estaba formando el proyecto Irakere y necesitaba un pianista y fue cuando me llama para que me integrara en la orquesta.

 

En 1981 Arturo Sandoval crea su banda en la cual también perteneces por casi 9 años.

 

-Arturo llega con un proyecto muy novedoso de Jazz y que me interesaba mucho. Allí soy el segundo director y arreglista. Con la banda viajamos mucho y en 1987 tocamos en el Festival de Montreal y por primera vez tengo contacto con Jane Bunnet.

 

Cuando Sandoval se va para Estados Unidos entonces formo Perspectiva con varios integrantes de la antigua banda.

 

En el año 1992, luego del rompimiento de la Banda de Arturo vengo a Toronto por primera vez, invitado por Jane Bunnet, en un espectáculo en el Harbour Front. Luego ella me contrató nuevamente para grabar un nuevo disco en 1994.

 

¿Por qué decides quedarte en Canadá?

 

-Estaba viajando mucho a Canadá por contratos de trabajo que me hizo Jane y esas oportunidades de trabajo crecían. Entonces, permanecía la mayor parte del año alejado de mi familia. Entonces es cuando decido quedarme y traer mi familia de Cuba y vivir acá (en Canadá), definitivamente.

 

Has compartido escenario con grandes de la música del Jazz Mundial…

 

-Sí, tuve la suerte de compartir con grandes… Tuve la oportunidad, antes que muriera, de tocar y hacer giras con el mito del Jazz Dizzy Gillespie. También he tocado y compartido escenario con otros muchos grandes…

 

¿Qué hay de realidad en la película de Arturo Sandoval? ¿Cuál es tu punto de vista al respecto?

 

-Hay mucha controversia con la misma. En esa película refleja una parte de la vida de Arturo Sandoval. Yo formé parte de una etapa grande de la vida de Arturo. Es decir, conozco la verdadera historia. Yo he tenido conversaciones con él sobre la película… realmente el filme refleja la verdadera imagen que querían mostrar los americanos sobre Arturo Sandoval. Ya sabes: todo es política. En realidad se aleja mucho de la realidad, pero te digo, ahí hay mucha tela que cortar… eso ya son los mecanismos e intereses de Holywood.