BOLETÍN DE
MÚSICA CUBANA ALTERNATIVA
Edición no. 30, mayo de 2007
La
presente publicación electrónica se apoya en una antigua y aún vigente
tradición periodística: el derecho de cita. Los que soñamos por la oreja apela
a colaboraciones originales para este boletín y a todo material informativo
encontrado en los medios de comunicación, a propósito de promover y analizar lo
concerniente a la escena de
Tardío pero seguro
Por Joaquín Borges-Triana
Música clásica y
música popular
Por
Cristóbal Díaz Ayala
Con Aldo Rodríguez.
Una cosa es con guitarra
Por
Michel Hernández
Jesús Ortega opina
sobre la actualidad de
(Sin
autor)
Chucho Valdés:
Irakere se reunirá en 2008
Por
Jorge Smith
Entrevista al Gran
pianista y compositor Hilario Durán
Por
Gélico
Ulises Hernández.
Érase un hombre a un piano pegado
Por
José Luis Estrada Betancourt
Informaciones y
comentarios acerca de…
Presentación gratuita de Silvio Rodríguez en Santo
Domingo, discos de Dayamí Revé, Bebo y Cachao, Román Filiú y Arturo Sandoval, reconocimiento
a Hilario Durán en Canadá, Rolando Luna entre los finalistas del festival Jazz
Montreux, lo que andan haciendo
Consumadas realidades artísticas
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Buena Fe abarrota
el mayor teatro habanero
Por
Jesús Suárez Valmaña
Abriendo caminos
para la música de cámara
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Aldo López Gavilán
habla con el universo
Por
Michel Hernández
La sabiduría de
Carlos Averhoff
Por
Eliseo Cardona
Willanny Darias y
Marlon Bordas. BUENOS AUGURIOS PARA EL PIANO CUBANO
Por
Leonardo Gell Fernández-Cueto
Chucho Valdés, para
un gran cierre
Por
César pradines
Alejandro Vargas y
el Oriental Jazz Cuartet. Jazz en presente
Por
Michael H. Miranda
Lady
Hamilton
Tras el telón de
los noventa
Mazúrquica
posmodérnica
Son a la moda
Por
Fidel Díaz
Reseña de los
discos:
Angels in the
street (Iliana
Matos), A diario (Telmary), The Pilgrim’s Progress (Pilgrim), En primera plana (Issac Delgado).
Paulo FG comenzó en
Bejucal
Por
Rafael Lam
Raúl Prieto.
Testimonio de una lealtad
Por
Michael H. Miranda
Iliana Matos
(Sin
autor)
Alexis Baró: un
alma de Jazz
Por Gélico
In this issue
By Joaquín Borges-Triana
Ibrahim Ferrer: Mi sueño
By Peter Watrous
Lázaro Horta: Mi
herencia cubana
By
Bruce Polin
Angels in the Street. Matos - Martín
(Without author)
Roberto Fonseca: Zamazu
By Meter Watrous
Cubanismo: Greetings from Havana
By Bruce Polin
Pedro Pablo &
By meter Watrous
Albita Rodríguez: Albita Live at the Colony Theatre
By Bruce Polin
Ibrahim Ferrer. A dream fulfilled
By Lorraine Ali
Francisco mela. A hybrid beat with roots in both Cuba and Boston
By Nate Chine
Iliana Matos. A brilliant choice of guitar compositions
(Without author)
Yan Carlos Artime. Biography
(Without
author)
Por unos
días quien aquí escribe llegó a pensar que sería imposible concluir la edición
de mayo de nuestro boletín. Por un descuido personal en el conteo sistemático
del tiempo que nos tiene asignado nuestro proveedor de Internet y correo
electrónico, una semana antes de concluir el mes nos bloquearon el acceso a la
cuenta por haber consumido lo que nos corresponde. Lamentablemente, en el
momento en que se produjo la interrupción, apenas habíamos recopilado
materiales para esta emisión, así que cuando el día primero de junio se
restableció el servicio, casi hubo que partir de cero en lo concerniente a la búsqueda
y el procesamiento de textos procedentes de la red.
A los
finalistas siempre nos pasa así, y aunque una y otra vez nos hacemos planes
para no dejar las cosas para última hora, al transcurrir el tiempo caemos de
nuevo en el error que nos autocriticamos. Nada, que a estas alturas de la vida,
uno tiene que tener más de un mal hábito.
El
caso es que este “bole” se ha armado de “corre corre”, pero aquí está una vez
más gracias a que abundan los trabajos de prensa acerca del intenso quehacer de
los músicos cubanos aquí y allá, de lo cual pretendemos realizar un compendio
lo más ecuménico posible en cada una de las ediciones que vamos poniendo a
disposición de ustedes, nuestros queridos lectores. Y aunque no queremos
justificarnos por el atraso con que hemos salido al ciberespacio (de sobra es
sabido que los cubanos somos puntualmente impuntuales), al menos tenemos el
respaldo del refranero popular en aquello que asegura: tardío pero seguro.
Joaquín Borges-Triana
Por Cristóbal Díaz Ayala
Como
es el caso de grupos humanos con riquísimo caudal rítmico-melódico, las formas
populares de la música cubana han opacado con mucho, las expresiones de la
música culta.
Aurelio
de
La
música clásica, también llamada música de concierto o música seria, es alérgica
a las definiciones, o más bien extremadamente democrática: cada persona tiene
su propio concepto de ella. Como regla de juego para este capítulo, la
determinamos por exclusión como todo aquello no considerado música popular,
tradicional o folklórica. Y como reglas adicionales, que no vamos a incluir en
ella la zarzuela, pero sí las danzas y contradanzas originalmente escritas para
piano.
Por
supuesto, este binomio en Cuba y en casi todas las partes del mundo se ha
inclinado siempre en forma abrumadora hacia la segunda, pero es bueno hacer un
breve recuento de la primera, y algunas observaciones que consideramos
interesantes.
La
primera música clásica creada en Cuba fue religiosa, católica, y el compositor
más antiguo del que se conservan obras es Esteban Salas (
No fue
el único maestre de la capilla de Santiago de Cuba de los que sepamos que
dejaron composiciones: Cratilio Guerra (Santiago de Cuba, 1834-1896), quien lo
fuera de
Hernández
Balaguer menciona otros compositores del siglo XIX de los que aparecen obras en
el Museo Bacardí de carácter laico, como Seila, ópera en tres actos de Laureano
Fuentes padre, así como danzas y contradanzas de varios autores: de Rodolfo Hernández,
“Doce estudios para piano” y otros trabajos, “Tres cuartetos para piano” de
Alfredo Brooks y otras obras (6).
En el
siglo XIX, como explicamos en el capítulo VI, se crean instituciones dedicadas
a la enseñanza de la música en toda la isla. Y surgen compositores de
importancia, sobre todo Manuel Saumell (1817-1870), pianista que dominaba otros
instrumentos, quien trabajó en una ópera de tema cubano, “Antonelli”, que no
pudo terminar, pero sí nos dejó otras obras, y sobre todo 51 contradanzas para
piano. Al decir de Carpentier, en ellas están las semillas musicales de géneros
que vendrían después, como el danzón, la clave, la habanera, etc. (7).
Hay
otros creadores, como Antonio Raffelín, quien funda
Y está
Nicolás Ruiz Espadero (1832-1890) cuyas obras pianísticas se editaron en España
y Francia, destacándose entre ellas el “Canto del esclavo” y el “Canto del
guajiro” (9). Sobre Espadero y otros músicos cubanos tuvo influencia el
pianista y compositor norteamericano Louis Moreau Gottschalk en sus dos viajes
a Cuba.
Otros
que cultivaron la contradanza como compositores fueron Nicolás Muñoz y Zayas,
Ulpiano Estrada y Tomás Buelta y Flores, estos dos afrocubanos: Vicente Díaz,
Agustín Cascantes, José Lino Coca, Jorge Zequeira, Pedro Bonfante, Tomás Ruiz y
Enrique Guerrero. Muchos pianistas de aquella época, hicieron sus estudios en
Europa, y algunos de ellos también hicieron algunas composiciones: Pablo
Desvernine, Fernando Arizti, Cristóbal Martínez, Carlos Alberto Peirellade,
Rafael Salcedo, José Manuel “Lico” Jiménez y Emilio Agramante. Hay también
mujeres pianistas destacadas como Natalia Broch y Cecilia Arizti, hija de
Fernando, que fue además, compositora (10). Hubert de Blanck, nacido en Holanda
(1856-1932), pianista que desarrolló además importante obra como pedagogo,
escribió dos óperas, “Actea”, estrenada en 1891, y “Patria” en 1899 (11). Gaspar
Villate y Montes (1851-1891) escribió, en 1871, con un libreto en italiano de
autor desconocido “Las primeras armas de Richeliú y Zilia”, que estrenó en
París en 1877 y en
Pero
nada de esto tiene mucha trascendencia fuera de Cuba, salvo el caso de dos
violinistas afrocubanos: Brindis de Salas, nacido en
El
otro fue José White (Matanzas, 1836-París, 1918), violinista que a los quince
años compuso una misa. En 1855 ingresó en el Conservatorio de París donde se
gradúa con honores y comienza a ejercer como profesor. Regresa a Cuba, pero
vuelve a París en 1860. Otra vez en Cuba para 1875, es acusado de actividades
independentistas y pasa a Venezuela, México y Brasil, hasta radicarse
definitivamente en París en 1888 hasta su muerte. Compone entre otras obras su
concierto para violín y orquesta, un cuarteto, seis estudios brillantes para
violín, el quinteto “Bolero” y otros (15).
El
título del compositor más destacado de este siglo XIX se lo disputan Manuel
Saumell (1818-1870) e Ignacio Cervantes (
Resumiendo
el siglo XIX en lo clásico, hay trabajo de composición importante, pero no
trasciende de los límites geográficos cubanos, y hasta en la isla, es música
conocida sólo en círculos elitistas, salvo el caso de las contradanzas y las
danzas.
Los
primeros años del siglo XX, en lo clásico, van a estar dominados por la figura
de Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944), del que ya hablamos en el capítulo
III sobre sus desafortunados aportes como ensayista, por su racismo. Pero en lo
musical, tiene una actuación destacada, en lo popular, con un catálogo importante,
sobre todo de habaneras, empezando por “Tú”, escrita a fines del siglo
anterior. Y en lo clásico se dedicó a la ópera, escribiendo varias: “Yumurí”,
estrenada en 1898, “El náufrago”, 1901, “La dolorosa”, escrita en italiano y
estrenada en 1910 y al año siguiente en Turín, Italia, “Doreya” se estrena en
1918, y le sigue “El caminante”, más bien un oratorio, de 1921. Muchos años
después estrenará “Kabelia”, 1942 (17).
Son
obras bien construidas, trabajadas, pero no trascienden. No logran fijarse en
el gusto del público cubano, como lo hicieron zarzuelas de Lecuona y Roig, y de
otros compositores. Algunas de Roig y de Lecuona, se consideran en España parte
del repertorio zarzuelero. Pero no nuestras óperas.
Notas.-
(1)
Alejo Carpentier: La música en Cuba, Obra citada, p. 58.
(2)
Pablo Hernández Balaguer: Catálogo de música de los archivos de la catedral de
Santiago de Cuba y del Museo Bacardí, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1ra
edición, 1961. De Salas contiene 45 villancicos, cantadas y pastorelas, y 90
obras que incluyen siete misas, doce antíponas y otras obras religiosas. Esta
obra se incorporó después a otra de Hernández Balaguer “El más antiguo
documento de la música cubana y otros ensayos”, Editorial Letras Cubanas,
Habana, 1986. También de Hernández Balaguer es “Los villancicos, cantadas y
pastorelas de Esteban Salas”, Editorial Letras Cubanas, Habana, 1986, que
contiene las 45 partituras y su estudio musicológico.
(3) El
Museo Nacional de
(4)
Última de las obras de Hernández Balaguer citadas, p. 70. CD Milán 35746-2 “Un
barroco cubano del siglo XVIII-Esteban Salas”, coro Exaudi.
(5)
Hernández Balaguer, El más antiguo, etc., p. 114 y siguientes.
(6)
Ibidem, p. 133. Véase también las obras mencionadas en la nota 23 del capítulo
II de esta obra.
(7)
Hilario González: Manuel Saumell-Contradanzas, Editorial Letras Cubanas,
(8) Cristóbal
Díaz Ayala: Del Areíto etc., p. 50.
(9)
Cecilio Tieles Ferrer: Espadero, lo hispánico musical en Cuba, Imprenta Ágil
Offset, S.A., Barcelona, España.
(10)
Cristóbal Díaz Ayala: Del Areíto etc., p. 53. Miguel Barnet: Autógrafos
cubanos. Cecilia Arizti:
(11)
Elena Pérez Sanjurjo, obra citada, p. 296.
(12)
Ibidem, p. 300.
(13)
Cristóbal Díaz Ayala, Del areíto etc., p. 53. Ver además Hilda Melis Gras:
Acerca de la literatura pianística cubana del siglo XIX, Ed. Pueblo y
Educación,
(14)
Armando Toledo: Presencia y vigencia de Brindis de Salas, Ed. Letras Cubanas,
(15)
Sabine Falvre d’Arcier: José White y su tiempo, Ed. Letras Cubanas,
(16)
Carpentier, obra citada, p. 164. Gisela Hernández y Olga de Blanck:
Cervantes-40 danzas, ediciones De Blanck, 1959. Salomón Gadles Mikowsky:
Ignacio Cervantes y la danza en Cuba. En grabaciones hechas fuera de Cuba el
pianista cubano Marco Rizo grabó 26 danzas de Cervantes, LP SMC 1127,
posiblemente en la década de 1970. En 1968 y en España, Ivette Hernández grabó
35 danzas para el LP RCA LSC-16340. Juana Zayas en New York 1996. 36 danzas de
Cervantes y 14 de otros compositores. Music & Arts CD 1069.
En
Cuba, SA., 1956 Francisco Rodino grabó para
(17)
Doctora Elena Pérez Sanjurjo, obra citada, p. 298. Para un estudio más amplio
de las óperas cubanas, ver Edwin Teurbe Tolón: Óperas cubanas y sus autores,
* Tomado
del libro Los contrapuntos de la música
cubana, Ediciones Callejón, San Juan, 2006, pp. 247-251.
Por Michel Hernández
En
ocasiones, Aldo reduce el ritmo de su conversación hasta un tono tan bajo que
apenas necesita respirar y establece cierta complicidad con su interlocutor. Pero
ahora habla con urgencia.
"Yo
creo que el movimiento de guitarra en Cuba necesita una inyección que tenga
muchas vitaminas porque, lamentablemente, ha perdido calidad en la formación en
la enseñanza. Los guitarristas carecen de sonido y potencia. Han cambiado la
forma de tocar, quizá por orientaciones metodológicas equivocadas. Por so ya la
escuela cubana de guitarra no se caracteriza por el sonido vigoroso, ni por las
interpretaciones con grandes clímax colmados de pasión y vehemencia. La nueva
forma que están utilizando la mayoría de los guitarristas produce un sonido
asmático. Para frenar esto debemos realizar un plan urgente que revitalice a
enseñanza del instrumento", expresa preocupado.
"Además,
perdimos nuestro evento internacional de guitarra. Era un estímulo sustancial
para la enseñanza. Una ventana al mundo en la cual nos empapábamos e lo bueno
que se estaba haciendo y podíamos mostrar lo de nosotros", añade.
"Desde
la postura más comprometida con nuestra docencia artística, aseguro que si no
se resuelven, todos estos problemas traerán resultados negativos porque la
guitarra siempre ha sido una insignia para Cuba", recalca.
No
obstante, su rostro muestra satisfacción por los jóvenes talentos que
"están en un buen camino. Me enorgullezco de hablar del conservatorio
Caturla, uyos resultados son los mejores en la enseñanza en el nivel
elemental".
Y como
todo buen pedagogo exhorta a los estudiantes a "que se esfuercen, y
trabajen enteramente por entrega a la música, por amor al arte. El talento es importante,
pero más importantes son la voluntad y el esfuerzo".
Tomado
de Granma (versión digital),
24.04.2007,
www.granma.cubaweb.cu/2007/04/24/cultura/artic01.html
Más de
medio siglo de compromiso con la guitarra, desde la interpretación, la
promoción y la docencia, otorgan a Jesús Ortega una autoridad inviolable a la
hora de opinar sobre el decursar y la actualidad de ese instrumento entre
nosotros. Titular del Instituto Superior de Arte y director-fundador de la
orquesta Sonantas Habaneras, el maestro es uno de los más indicados para
dilucidar una problemática expuesta por Aldo Rodríguez en una entrevista
publicada en esta página el pasado 26 de abril, quien puso reparos a la
formación de las nuevas hornadas de guitarristas, con lo que Ortega y otros 34
colegas están en desacuerdo. Ortega accedió a responder preguntas de nuestra
Redacción Cultural.
¿Está
en peligro de extinción
Al contrario,
sigue su desarrollo normal, con muy buenos resultados, a pesar de serias
carencias materiales y dificultades no siempre justificadas. Pongo un ejemplo.
Desde que perdimos a Pablo Quintana hace cerca de veinte años no se ha
articulado un sistema para la construcción de guitarras de buena clase, con la
calidad requerida. Se han hecho tímidos intentos, en todos los casos sin
resultados. El material con que se construyen es en su inmensa mayoría importado
y costoso. No existe el medio para retribuir a los luthiers adecuadamente, al
maestro Dioscórides Borges, de Las Tunas, se le adeuda desde hace cinco años el
costo de dos buenas guitarras por el Instituto Cubano de
Creo
que se comprende que sin guitarras buenas y sin suministro estable de cuerdas
adecuadas es casi milagroso que nuestros profesionales y estudiantes logren
"un vigoroso y hermoso sonido". Afortunadamente casi lo obtienen,
gracias al gran esfuerzo de nuestros profesores en todo el país y al amor con el
que cumplen su trabajo. Una programación mejor diseñada hacia los medios de
difusión permitiría al pueblo percatarse de los excelentes talentos de que disponemos
en la guitarra, fuera de toda duda.
¿Cómo
situarías en este momento el nivel pedagógico de la enseñanza de la guitarra en
Cuba? ¿Cuáles son las luces, pero también las sombras?
En lo
esencial en el Nivel Elemental se trabaja con el Método de Guitarra, de Isaac
Nicola en cuatro tomos, tuvimos la suerte de que el propio maestro revisó su
obra antes de su muerte, con la ayuda de numerosos alumnos suyos, muy
particularmente de Martín Pedreira en su etapa final. En ese trabajo ya se
incorporaron muchas de las nuevas ideas sobre la técnica guitarrística, la
mayoría ya bien probadas en la práctica y mucha música nueva, cubana y
universal. En general el Método se aplica en todas las escuelas de música de
ese nivel, sobre todo después que el Instituto Cubano de
En el
Nivel Medio afecta bastante en algunas escuelas de provincia la falta de
reciclaje de conocimientos, seminarios pedagógicos sobre el instrumento y también,
en algunos casos, profesores sin el adecuado nivel. También carencias severas
(guitarras adecuadas, cuerdas, partituras, banquitos para el pie o soportes,
atriles y otros recursos). No obstante el talento se impone y muchos jóvenes
muy bien dotados de todo el país acceden al ISA. Sin triunfalismo podemos
afirmar que en el Nivel Superior se desarrollan aceptablemente los alumnos que
acceden al mismo. Algunos de los mejores guitarristas de nuestro país integran
el claustro de profesores y se trabaja muy fuerte en la investigación para
perfeccionar las diversas materias de la especialidad que se imparten. Quisiera
señalar también que la técnica de un instrumento no es algo estático,
inamovible. Lo que hace 50 años era ideal, ahora puede resultar un freno en el
desarrollo. De lo que preconizaban Sanz, Padre Basilio, Aguado, Sor, Tárrega,
Llobet, Pujol y Segovia, muy importantes todos porque sentaron las bases del
desarrollo posterior, quedan vestigios en la técnica actual, pero mucho han
incorporado los maestros posteriores, entre ellos nuestro Nicola y algunos de
sus discípulos. Resumiría, por tanto, que
Tomado
de Granma (versión digital),
08.05.2007,
www.granma.cubaweb.cu/2007/05/08/cultura/artic01.html
Por Jorge Smith
Este
ganador en los Grammy (cinco de 14 nominaciones), a estas alturas de su carrera
expresó hoy su alegría sobre la futura reunificación del emblemático grupo y
recordó: "la música es innovación, trabajo".
Desde
la presentación de un disco producido por Valdés al pianista cubano Guillermo
Tuzzio, hace unos meses, no veíamos al inquietante creador de la sinfonía Chaka
Zulú. Tampoco hubo ocasión para una entrevista desde 2001.
Ahora
lo enfrentamos en la sala de su casa del capitalino barrio de Miramar, donde
bajó ágil las escaleras para marchar a nuestro encuentro: sonriente, esbelto y
elegante en su atuendo tropical que remata una gorra antigua en su cabeza, en
la que flamean los ojos.
-Maestro,
el motivo inicial de esta conversación es la inminente reanudación del festival
de Varadero.
-De
los festivales de Varadero (rectifica). Desde los 60 se celebraban estas
fiestas que trajeron a Cuba a Massiel, Serrat, Los Bravos, Batacumbele, Karen Gott...muchos
artistas valiosos pasaron por ahí.
En la
nueva estructura concebida junto al Instituto de
La
fecha tentativa del festival de la canción será en septiembre, el de jazz el 14
de febrero y otro que se viene realizando, que es el Jojazz de jóvenes músicos,
en la primera semana de diciembre como el Jazz Plaza.
Pienso
que serán festivales de importancia para el mundo por la concurrencia de
destacadas figuras internacionales y nacionales.
-¿Y
qué tal de nuevos discos?
-He
concluido varios de gran hermosura como el de Guillermo Tuzzio, el Pablo
Milanés-Chucho, el Charles Aznavour-Chucho y otro con Mayra Caridad Valdés, Obatalá,
mi ópera. (Puso un fragmento del disco).
-¿Tiene
alguno preferido?
-No.
Son... (sonríe) como los hijos, pero voy a decirte algo... Con el de Pablo
Milanés me ha pasado algo interesante y es que con este no ha sucedido como con
otros en los que llego a tomarles odio a las canciones cuando lo termino.
-¿El
futuro?
-Haré
un disco con mi padre Bebo Valdés en el que tocaremos a Saumell, Cervantes y
Lecuona. Será como un homenaje a la cubanía musical. También preparo otro que
titulé Nuevos conceptos (sonido sinfónico del jazz latino).
-¿Cómo
ha logrado esa diversidad y constante experimentación en el tiempo?
-Se
trata de un problema de hábitos y actitud que adquirí en el Teatro Musical de
-¿Cómo
anda el jazz internacional, ha visto al maravilloso Billy Taylor?
-Billy
Taylor me dedicó un trabajo que llamó Gracias, Chucho. Billy es un maestro, un
hombre infalible. Sobre lo demás te puede señalar como figura en la cima a
Herbie Hancock. Otros que destacan (dentro de los establecidos) son MCoy
Tynner, Chic Corea y Keith Jarret.
De los
jóvenes me impresionan Brad Meldhaud y Jason Moran, creo que marcan una
evolución en la pianística.
-¿En
cuanto al caso cubano?
-Los
de nueva generación son fabulosos. Está el caso de Rolandito Luna, excelente
prospecto; Harold López-Nussa (fantástico), Roberto Carcassés, Robertico Fonseca...
Se me olvida Alexis Bosch, lo califico de genial, toca con César López.
-¿La
percusión?
-Yaroldi
Abreu y Adel González creo que marcan la pauta.
-¿Le
sorprendió el triunfo de Surcaribe con Añoranza por
-Lo
disfruté mucho, me recordó cosas de Irakere como Mami dame caramelo, que
también marcó la creación de
-Hace
poco Willie Colón declaró muerta la salsa porque perdió la calle, cosa que
ahora si hace el reggaetón. ¿Qué piensa de eso?
-No
creo que haya muerto pero es indudable que vive una crisis en Estados Unidos,
no en Cuba. Los cubanos nos salvamos porque artistas como Juan Formell y Adalberto
Álvarez no pierden el vínculo con la calle. El salón mata la salsa.
-¿Qué
piensa del reggaetón?
-Me
gusta el reggaetón bueno y el rap bueno. Yo no pienso caer en problemas
generacionales como los que tuve con mi abuelo quien me encontró bailando en los
Existe
música moderna y música de moda. Leo Brouwer decía que la tradición se rompe
pero cuesta trabajo.
-¿Qué
piensa del pop cubano que hacen David Blanco, Moneda Dura, WenaOnda, Warapo...?
-El
pop cubano está en una etapa buena. A mi personalmente me gustan todos esos
muchachos y creo que hasta hice algo con Moneda Dura. Han logrado un gran público
joven con música de calidad y sobre todo muy diversa.
-¿Le
gusta Shakira?
-Me
gusta. Esa mujer es como un volcán que ha acabado con Thalía, pese a Tommy
Motola. Me duele lo de Thalía, pero el mercado allá tiene eso, los géneros no
pueden coexistir como las flores en el campo. Unos acaban con otros.
-¿Nuevos
proyectos?
-Un
disco con Eliades Ochoa y otro con Pancho Amat y Bárbaro Torres. Los dos de
música cubana.
Por Gélico
Un
poco nervioso me encontraba cuando me acercaba a la casa del maestro Hilario
Durán, pero esos nervios se desmoronaron cuando Cristy, su esposa, abrió a
puerta del apartamento donde viven. Con un cariño inexplicable y una gran
sonrisa fue el recibimiento. A mi entrada, examiné el recinto con esa mirada tímida
cuando se llega por vez primera y me sorprendió la humildad con que pueden
vivir los grandes hombres como Hilario. Sobre todo, cuando pareces que estás en
un recoveco de tu verdadera casa, en algún rincón de tu Patria, o cuando entras
en la casa familiar que siempre esperas.
Hilario:
un gran hombre de pocas palabras; pues su elocución es mayor cuando habla con
su piano, dice más con sus dedos y sus notas musicales que con su propio verbo.
Es, sin dudas, una de las vastas reliquias sinfónicas que ha abrigado Canadá en
la historia de su música. Pues acá, en estas frías tierras, el maestro está
dejando sus huellas, inevitablemente, entre los grandes del Jazz Mundial.
¿Cómo
se adentra Hilario Durán en el mundo de la música?
-Vengo
de una familia de músicos. De cierta forma aficionados. Mi padre, que tocaba
guitarra y cantaba, pertenecía al movimiento del Filing en los años
La
primera vez que hice contacto con el piano fue como a los 7 u 8 años, en que a
mi hermana le compraron un piano blanco para que estudiara y, al ver ese instrumento,
me fasciné. Allí mis padres vieron el gran interés que tenía, pues nunca quise
separarme de la silla y estar tocando; entonces me buscaron profesores para
estudiar música. Eso fue allá en Santo Suárez,
A mis
14 años comencé en el conservatorio de música Amadeo Roldán. Y por primera vez
empecé a tocar en una orquesta del Estado Mayor General, donde pasé mi servicio
militar. Allí adquirí mucha experiencia con el piano y donde también aprendí
Clarinete. En aquella banda coincidí con muchos músicos que ahora tienen
renombre internacional como Arturo Sandoval, Ignacio Berroa…
Como
músico profesional comencé en un grupo de música folclórica llamado Papa
Cuncún, en el cual entré sustituyendo a un pianista.
¿Y en
los 70?
-Por
esa época (marzo del 1975), el maestro Chucho Valdés estaba formando el
proyecto Irakere y necesitaba un pianista y fue cuando me llama para que me integrara
en la orquesta.
En
1981 Arturo Sandoval crea su banda en la cual también perteneces por casi 9
años.
-Arturo
llega con un proyecto muy novedoso de Jazz y que me interesaba mucho. Allí soy
el segundo director y arreglista. Con la banda viajamos mucho y en 1987 tocamos
en el Festival de Montreal y por primera vez tengo contacto con Jane Bunnet.
Cuando
Sandoval se va para Estados Unidos entonces formo Perspectiva con varios
integrantes de la antigua banda.
En el
año 1992, luego del rompimiento de
¿Por
qué decides quedarte en Canadá?
-Estaba
viajando mucho a Canadá por contratos de trabajo que me hizo Jane y esas
oportunidades de trabajo crecían. Entonces, permanecía la mayor parte del año
alejado de mi familia. Entonces es cuando decido quedarme y traer mi familia de
Cuba y vivir acá (en Canadá), definitivamente.
Has
compartido escenario con grandes de la música del Jazz Mundial…
-Sí,
tuve la suerte de compartir con grandes… Tuve la oportunidad, antes que
muriera, de tocar y hacer giras con el mito del Jazz Dizzy Gillespie. También he
tocado y compartido escenario con otros muchos grandes…
¿Qué
hay de realidad en la película de Arturo Sandoval? ¿Cuál es tu punto de vista
al respecto?
-Hay
mucha controversia con la misma. En esa película refleja una parte de la vida
de Arturo Sandoval. Yo formé parte de una etapa grande de la vida de Arturo. Es
decir, conozco la verdadera historia. Yo he tenido conversaciones con él sobre
la película… realmente el filme refleja la verdadera imagen que querían mostrar
los americanos sobre Arturo Sandoval. Ya sabes: todo es política. En realidad
se aleja mucho de la realidad, pero te digo, ahí hay mucha tela que cortar… eso
ya son los mecanismos e intereses de Holywood.