Alain Garrido
Un complot a favor de la canción trovadoresca
10 de junio del 2004
Joaquín Borges-Triana
hace meses, la Asociación Hermanos Saíz, en coordinación con el Instituto
Cubano de la Música y la Sala Caturla del Teatro Auditórium Amadeo Roldán,
lleva adelante un proyecto denominado Verdadero complot. El mismo consiste
en la realización de una serie de conciertos con artistas de la esfera de la
música, afiliados a dicha institución.
Lo peculiar de la idea viene dado porque posibilita que se presenten en
Ciudad de La Habana figuras que radican en las restantes provincias del país
y que no suelen actuar con la frecuencia deseada entre nosotros. El más
reciente de estos conciertos estuvo a cargo del villaclareño Alain Garrido,
un cantautor que, casi desde el anonimato, pero eso sí, con suma paciencia,
ha venido haciendo una obra que, desde el punto de vista autoral, resulta de
las más significativas en los terrenos de la canción cubana contemporánea.
Los rasgos que delinean esa corriente ideoestética se perciben de conjunto
nítidamente en la propuesta sonora que entrega Alain.
Graduado en la especialidad de música en el Instituto Superior Pedagógico de
Santa Clara, los primeros vínculos de Garrido con el arte de los sonidos
ordenados se producen a través de su relación con el pujante movimiento de
rock que se da en la capital villaclareña a inicio de los noventa. Tras
incursionar en una que otra banda de dicho género, se decanta por hacer e
interpretar canciones con el respaldo de la guitarra, concebidas a partir de
la actitud vital de la trova.
Recuerdo que lo escuché por primera vez, allá por febrero de 1994, cuando él
y Diego Gutiérrez llegaron a La Habana de la mano de la gente del trío
Enserie, para participar en la que considero la mejor edición —hasta el
presente— de Los días de la música. En aquellas memorables noches en la
tristemente ya desaparecida Casa del Joven Creador, pese a su extrema
juventud, Alain evidenció poseer garra para el arte trovadoresco.
El tiempo dio la razón a quienes creímos en su trabajo desde entonces. Así,
en el 2000, fue seleccionado Proyecto Nacional de la AHS, en virtud del
nivel estético de su labor. Otro aspecto que habría que destacar en la
proyección de Alain es que él no solo se ha preocupado por encauzar su
carrera personal sino que, como expresión de un pensamiento en pro del
avance de otros compañeros de su gremio, ha sido también una especie de
promotor cultural a través de la organización de peñas como la muy conocida
Trovuntivitis, celebrada todos los jueves en el Mejunje, o de festivales
como el Longina, espacios que han permitido a toda una promoción de cantores
hacerse de un público, siempre renovado, en la región central del país.
En su reciente concierto en la sala García Caturla, que dicho sea de paso no
fue muy bien promocionado, Garrido hizo un recorrido por parte de su obra.
Así, pudimos escuchar piezas que datan de años anteriores u otras de más
reciente aparición. Encima, Rumor, Resguardo,
Contigo al cielo, A tientas, Hágase la luz, fueron algunos
de los cortes que se incluyeron en la presentación.
Si bien entre los actuales trovadores villaclareños Alain resulta el de
mayor propensión hacia la composición de material con aire marchoso, el
énfasis que puso durante esta función recayó en su costado más lírico. Por
eso, interpretó varios hermosos boleros de su autoría, un género para el
cual el creador posee una particular sensibilidad. Mientras escuchaba
algunos de esos temas y recordaba que en este mes de junio se efectuará como
cada año el festival Boleros de Oro, pensaba en la pena de que piezas de ese
corte como las hechas por Alain no tengan salida al mercado y solo sean
conocidas por el estrecho círculo de personas que seguimos la escena
trovadoresca en Cuba.
Por
supuesto que no faltaron las creaciones más arriba, en las que Garrido
apuesta por una concepción híbrida, en la que a partir de la sonoridad y de
ritmos tradicionales se da vida a un producto donde también se percibe la
presencia de otras corrientes como el rock.
Destacan en esa línea piezas como Mirando y dejando y en especial,
Pasándola bien, toda una declaración de su actitud ante la vida. En tal
zona creativa, la obra de Alain se enlaza con la de otros contemporáneos
suyos, como la gente de Habana Abierta y aún más en específico, con la de
Pepe del Valle.
Otro elemento que le otorgó distinción a esta edición de Verdadero complot
fue que Garrido se hizo acompañar de un grupo de excelentes jóvenes músicos
villaclareños, integrado por Asley Brito (violín), Mayulexis Chao (voces y
percusión menor), Dyetmar Aguilera( bajo), Orestes Águila (tres), Yolexis
Monteagudo (percusión) y la pianista invitada, Irina González. Con su
concierto, el compositor de Veleidades de la gloria, ya un clásico de
la canción cubana Contemporánea, demostró lo mucho y bueno que tiene para
aportar a nuestra música. |