Angel Quintero: Soy un paisano
29 de julio del 2004
Joaquín
Borges-Triana
Soy
un paisano navegando a vela / los siete mares de mi vida entera/ un
cubanito con su guayabera / que entiende el mundo a su manera.
Hablemos
del buen dinero / del alma y del corazón / ¿Yo? No sé que está primero /
pero creo en el amor / pues pagué por la sonrisa / y compré la soledad / y
centavo por centavo sacié mi curiosidad.
Hablemos
si no te asusta / también de la libertad. / Si hay un ciego que la busca /
seguro la encontrará. / No me preguntes, Dios mío / que yo ya me la gané /
comenzando por lo mío / que es lo humano que salvé.
Paisano
de la balanza / paisano del colibrí, / Yo no sé por qué te escondes / si
hace rato que te vi.
Paisano
de la mentira / paisano de la verdad. / O te pasas de este lado / o te
quedas donde estás.
Soy
un paisano navegando a vela / los siete mares de mi vida entera / un
cubanito con su guayabera / que entiende el mundo a su manera.
El
anterior es el texto de una composición de Ángel Quintero, escogida por él
para nombrar su más reciente concierto, celebrado en el imprescindible
espacio A guitarra limpia, que cada mes desarrolla el Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau. Junto a la fortuna de compartir con Angelito y
disfrutar de sus canciones, que en muchos casos también ya son nuestras,
el encuentro del pasado sábado 24 tuvo otros significados especiales, como
el hecho de que la presentación estuvo dedicada a la brigada Juan Rius
Rivera, un grupo de entusiastas amigos de Puerto Rico que siempre por
estas fechas vienen a Cuba para expresar su solidaridad con nuestro pueblo
y que se ha concretado en donaciones a instituciones como el propio Centro
Pablo. Como afirmó el escritor y cineasta Víctor Casaus, al dar
formalmente la bienvenida a los asistentes al recital, el mismo era un
homenaje a Carlos Muñiz Varela y Pablo Soto Carriat, un par de figuras que
dedicaron todo su quehacer en vida a enaltecer las mejores causas del ser
humano y que supieron rendir tributo a la poética frase de que Cuba y
Puerto Rico son de un pájaro las dos alas.
Un
repaso breve por la biografía de Ángel Quintero indica que él ingresó en
la Nueva Trova en 1972, por lo que en mi modo de historiar dicha
corriente, se le puede considerar como un exponente de la segunda
promoción en el devenir de la primera generación del movimiento. Con el
agudo sentido del humor que siempre lo ha caracterizado, Angelito dice que
él pertenece a lo que define como “la generación de la croqueta”, por
ubicarse entre dos grupos generacionales con marcadas diferencias
estilísticas. De entonces a acá, su carrera lo ha llevado a presentarse en
diversos escenarios internacionales. Lamentablemente, su calidad como
creador de una cancionística muy bien facturada tanto en el plano musical
como en el textual, apenas ha sido recogida en discos y en 32 años de
bregar, solo ha conseguido editar los álbumes Alma y voluntad
(EGREM, 1984), Yo sacaré lo que en mi pecho tengo (Bonnafina
Records, 1993) y El paisano (EGREM, 2001).
Como
espectáculo, el concierto Soy un paisano se armó en lo fundamental en
torno a los temas incluidos en el último CD publicado por Quintero, piezas
que hablan en un sentido amplio de la cubanía. Así, el asunto de la
emigración aparece como una de las preocupaciones actuales del compositor.
El hecho de que en los 90 Ángel radicase largas temporadas en Guatemala y
Estados Unidos, le ha servido como fuente de inspiración para referirse a
conflictos como los de la soledad, la distancia, la identidad y la defensa
de los valores culturales cuando se vive en realidades distintas a las que
nos vieron nacer y crecer. Musicalmente, son canciones que se inscriben
dentro de la tradición de la música popular cubana, con énfasis en géneros
como el son y el bolero. Aunque hay quienes piensan que el interés entre
los cantautores de nuestro país por lo ritmático es cuestión solo de los
más jóvenes y que las generaciones anteriores de la Nueva Trova eran
demasiado serias y estiradas, tales apreciaciones resultan un poco
exageradas y así lo ponen de manifiesto viejas composiciones de Angelito
como Corazón y Solamente una ventana o esas guarachas
“guaposas” que él interpreta del desaparecido y talentoso Alfredo
Carol.
Mientras
escuchaba varios de los nuevos temas de Quintero, pensaba que si alguno de
ellos fuese montado por una de nuestras agrupaciones de música bailable,
con un buen arreglo orquestal, podría convertirse en todo un éxito popular
pues tienen el “sabor” requerido. Elemento decisivo en la estabilidad
rítmica de las piezas de Angelito es la apoyatura que recibe de la
percusión a cargo de Rodolfo Valdés Terry, quien fuera uno de los
invitados del concierto, además de Marta Campos y del trovador
puertorriqueño Agustín Muñoz. Por si la función no fuera ya solo
destacable por su calidad artística, también tuvo el valor agregado de que
en la misma se le entregó a Ángel Quintero la Distinción por la Cultura
Nacional, un galardón que él se ha ganado con
creces. |